La acción humanitaria española en 2024-2025: consolidando las reformas

Alicia Daza
Responsable de formación
Francisco Rey
Codirector
Durante el bienio 2024-2025, la acción humanitaria española ha consolidado avances importantes en un contexto internacional caracterizado por el aumento de las crisis, la competencia por recursos decrecientes y la necesidad de reforzar la eficacia del sistema humanitario. Las reformas derivadas de la Ley 1/2023 de Cooperación para el Desarrollo Sostenible y la Solidaridad Global —como la creación de nuevos órganos de coordinación y el Real Decreto 188/2025 sobre subvenciones— han favorecido un marco más integrado, aunque persisten desafíos estructurales vinculados a la fragmentación institucional, la limitada flexibilidad financiera y la distancia entre la planificación estratégica y los recursos efectivos.
La Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) española creció un 11,87 % en 2024, alcanzando los 4.021,54 millones de euros, pero los fondos destinados a acción humanitaria descendieron un 18,5 %, situándose en 174,17 millones (4,3 % de la AOD total), lejos del 10 % fijado por la Ley. Oriente Medio, África subsahariana y América Latina concentraron la mayoría de los recursos, con Palestina, Níger, Mali y Venezuela como principales destinatarios. La cooperación descentralizada mantuvo un papel relevante, representando un 25,32 % del total, con el liderazgo del País Vasco, la Comunidad Valenciana y Cataluña.
En 2024, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) gestionó 133,58 millones de euros, un aumento del 7,5 %. Su nueva Dirección de Acción Humanitaria (DAH), creada por el Real Decreto 1246/2024, refuerza el peso institucional de este ámbito. La AECID concentró su respuesta en siete contextos prioritarios: América Latina y el Caribe, Sahel, campamentos saharauis, Palestina, Siria-Líbano, Ucrania y Afganistán. Además, se ha consolidado su papel en la diplomacia humanitaria, poniendo el foco en género, educación en emergencias y protección de la misión médica. Sin embargo, los compromisos del Gran Pacto —flexibilidad, previsibilidad y localización— siguen avanzando lentamente: la financiación flexible representa aún una fracción modesta y la localización alcanza solo el 12,8 % respecto al 25 % fijado.
España mantiene una trayectoria positiva y una creciente visibilidad internacional, aunque se requiere un mayor ritmo de crecimiento, y la flexibilidad de su financiación sigue siendo insuficiente para alcanzar los compromisos y responder a la magnitud de las necesidades humanitarias actuales.
