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Sexto informe del Observatorio de la Acción Humanitaria

Un año más, presentamos el Informe del Observatorio de la Acción Humanitaria, sobre la acción humanitaria española e internacional que realiza el IECAH en colaboración con Médicos Sin Fronteras- España (MSF-E). El informe que presentamos en esta ocasión abarca el año 2009 y hace también algunas referencias a lo acontecido hasta ahora en el año 2010. Al no poder contar con datos financieros sólidos hasta bien entrado el año siguiente al analizado, nos ha parecido conveniente —como hicimos el año anterior— no cerrar algunos de los análisis en el año pasado, sino incorporar también algunas consideraciones sobre el actual. En el período que analizamos en estas páginas continuó la crisis económica y financiera que comenzara en años anteriores con consecuencias demoledoras sobre las poblaciones vulnerables de muchos países afectados por crisis crónicas o desastres y conflictos.

En este contexto de continuación de la crisis, las cifras de ayuda humanitaria (AH) a escala internacional han comenzado a declinar rompiendo las tendencias crecientes de años anteriores y los compromisos de muchos países donantes. Durante el año 2009, los organismos internacionales y ONG han tenido que volver a incrementar sus campañas para conseguir mayor respuesta social y pública frente a las emergencias. La mera constatación de que se ha superado ya la cifra de más de mil millones de personas hambrientas, dada a conocer en 2009, debería hacernos sonrojar a los que vivimos en países desarrollados. Y, algo más que eso, debería hacernos reaccionar de modo más enérgico que hasta ahora. Este ha sido siempre el objetivo de los informes del IECAH: suministrar información relevante que sirva para actuar de forma decidida. Una de las razones argüidas para este descenso es que durante el año 2009 no hubo ningún desastre de gran envergadura y que eso detrajo a los donantes. Pero eso es solo una verdad a medias, ya que, como veremos, las cifras de personas afectadas por crisis de todo tipo, apenas se han modificado.

En ese contexto de un cierto conformismo por parte de los organismos internacionales y de los gobiernos donantes que reflejan las cifras del 2009, el terremoto de Haití, apenas iniciado el 2010, supone un dramático toque de atención sobre la comunidad humanitaria y el mundo

en general del que aún no hemos salido. La enorme pero caótica respuesta a la catástrofe refleja que el que algunos han llamado «sistema internacional humanitario» no está preparado para desastres de esta magnitud.

Muestra también que las respuestas más eficaces, por más que algunos medios de comunicación mitificaran el papel de las fuerzas armadas, vienen de donde siempre: las grandes redes de organizaciones especializadas y con principios claros y su vinculación con los medios locales.

En ese contexto previo al terremoto de Haití, en el caso español, se mantuvo el tipo en lo que afecta a las grandes cifras de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD), lo que es muy destacable, y se incrementaron un poco los montos de lo dedicado a acción humanitaria, al tiempo que lentamente se fueron consolidando algunas de las reformas institucionales previstas desde hace tiempo. El recorte que se produjo en las cifras de AOD ha sido ya en el año 2010, con el compromiso de no afectar a los compromisos contraídos con Haití ni a otros temas de carácter humanitario. No obstante, el Plan Director de la Cooperación Española 2009-2012 no supone grandes avances en la materia, como tampoco el Plan Anual de Cooperación Internacional (PACI) del 2009, y lo humanitario sigue ocupando un papel algo colateral en el conjunto de nuestra cooperación. La relación adecuada de la acción humanitaria con el conjunto de instrumentos de cooperación sigue siendo una asignatura pendiente de nuestra cooperación.

En lo que respecta a su estructura, el primer bloque del Informe se centra, como viene siendo habitual, en el repaso a los grandes acontecimientos internacionales que han marcado la acción humanitaria. Tras hacer un breve recorrido panorámico por los principales eventos de 2009, se profundiza en las respuestas que se han dado desde la comunidad internacional analizando su alcance, sus limitaciones y tratando de identificar las tendencias que pueden afectar al futuro.

Consolidamos en este Informe el privilegio de contar con un artículo elaborado por los compañeros del Programa Global Humanitarian Assistance de Development Initiatives —entidad que realiza algunos de los informes internacionales de referencia en esta materia—, en el que se analiza en profundidad la respuesta humanitaria internacional durante el año. Como en los informes anteriores, también se dedica un capítulo a los aspectos jurídicos y en especial a la realidad del Derecho Internacional Humanitario (DIH). Otro capítulo concreta algunos de los problemas que plantea desde la perspectiva humanitaria la puesta en marcha de la Corte Penal Internacional.

El segundo bloque del Informe se dedica al análisis detallado de la acción humanitaria española durante el año 2009. Para ello, junto con el seguimiento de lo realizado por la Administración Central del Estado y en especial la AECI (actual AECID), dedicamos especial atención en esta ocasión a la cooperación descentralizada y, en particular, a las comunidades autónomas y las administraciones locales. Las comunidades autónomas han reducido sus fondos en un 37 % durante el año 2009, lo que muestra un comportamiento errático y poco sólido. Analizamos por ello, también, cómo la incorporación de la Buena Donación Humanitaria a la cooperación descentralizada podría suponer un avance en los compromisos de estos actores, garantizando una cierta previsibilidad en su financiación.

El tercer bloque del Informe desarrolla algunas cuestiones que fueron clave en el año 2009, incluyendo un seguimiento de las Operaciones de mantenimiento de la paz y su rol en la protección de los civiles. Es este un tema que afecta en muchas ocasiones al trabajo humanitario y que, por ello, conviene tratar específicamente pues, en ocasiones, genera confusión. El análisis de casos específicos, en los que se puede observar de cerca la actuación de muy diversos actores cuando sobreviene un desastre o un conflicto, suministra muchísima información y plantea numerosas cuestiones que interesan muy directamente en un informe de estas características. Por ello, hemos incorporado varios capítulos que analizan situaciones muy diversas, pero que permiten extraer algunas conclusiones más generales. El primero estudia las consecuencias humanitarias de los procesos migratorios, tema al que nos hemos referido en anteriores ocasiones por considerar que su tratamiento suele hacerse con enfoques muy limitados y sesgados. El segundo artículo de casos concretos profundiza en una de las crisis más largas pero peor conocidas de nuestra época: la situación de Darfur (Sudán); en él se analizan las estrategias que permitan acceder a las poblaciones en peligro. Por último y también gracias a los compañeros de MSF, profundizamos en el gran olvido en el que viven las víctimas de ciertas enfermedades que no generan las mismas muestras de solidaridad y respuesta que otras situaciones; en el artículo se analiza cómo hay que completar mediante acciones de lobby e incidencia las tareas asistenciales para ser verdaderamente útil a estos colectivos tan olvidados.

Se completa el Informe con algunos anexos en los que incluimos una cronología de los principales acontecimientos del año en clave humanitaria. Asimismo, de modo sintetizado

presentamos en sus primeras páginas un resumen ejecutivo, que recoge las principales conclusiones e introduce algunas propuestas y recomendaciones desarrolladas con posterioridad. Este es y ha sido siempre el espíritu del Observatorio de la Acción Humanitaria, aportar constructivamente elementos de estudio y reflexión que contribuyan a la mejora de la acción humanitaria, de modo que pueda cumplir con los fines y propósitos que le dieron origen: prevenir y aliviar el sufrimiento humano sin discriminación.

El Informe es una obra colectiva del IECAH en el que han participado, además, personas de Médicos Sin Fronteras-España y otras organizaciones. Por parte de MSF-E, Alfonso Verdú, responsable de Programas, aborda el tema de los movimientos de población desde la perspectiva humanitaria. Por su parte Sylvain Groulx y Marta Cañas analizan la situación de Darfur y Gemma Ortiz el caso de las enfermedades tropicales olvidadas. El Director General de MSF-E, Aitor Zabalgogeazkoa, escribe sobre los retos humanitarios de la Corte Penal Internacional (CPI). Por otra parte, Paula San Pedro, de Intermón Oxfam, aborda el tema de la protección de civiles en las Operaciones de paz de la ONU. Jan Kellett, Jefe del Programa Global Humanitarian Assistance de Development Initiatives aborda los aspectos generales de la ayuda humanitaria durante el año. Por parte del IECAH han participado en el Informe lo que podríamos llamar el «equipo habitual»: Jesús A. Núñez Villaverde (Balance del año en materia de seguridad y cuestiones generales), María José Salvador (Aspectos jurídicos), Irene Arcas (Ayuda española y AECID), Alicia Pérez Daza (Cooperación descentralizada), Isabel Lorenzo Díaz (Edición, cronología y cuestiones generales). Otros compañeros y compañeras del IECAH han aportado sugerencias y comentarios. La coordinación y dirección general del Informe y la elaboración de algunas partes del mismo corrieron a cargo de Francisco Rey Marcos.

Desde el IECAH solo nos resta agradecer su colaboración a quienes nos acompañan en la aventura que implica el Observatorio de la Acción Humanitaria —on especial referencia en este caso a Médicos Sin Fronteras-España, coeditor del Informe— y a cuantos han aportado sus reflexiones, sugerencias y propuestas en el proceso de elaboración de estas páginas. Hemos continuado incorporando otras colaboraciones y ello nos alegra. De igual modo, queremos agradecer la colaboración de las entidades públicas que nos han facilitado sus datos para la elaboración del Informe.

En este sentido, es obligado citar muy especialmente a la Oficina de Acción Humanitaria de la AECID —cuya transparencia nos ha permitido acceder a abundante y valiosa información— y también a la Dirección General de Planificación y Evaluación de Políticas para el Desarrollo (DGPOLDE), del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, por su disponibilidad para darnos a conocer sus listados de datos y por su amabilidad y paciencia en la inevitable tarea de exploración que siempre entraña una labor valorativa como la que desde aquí hemos llevado a cabo.

La experiencia de los informes anteriores, que tuvieron un gran impacto en el sector y fueron capaces de incidir sobre los actores humanita- rios españoles, nos hace ser optimistas sobre la utilidad de nuestra tarea y nos anima a continuar de modo cotidiano, trabajando por la mejora de la acción humanitaria y por la contribución de las acciones de cooperación en general a la construcción de la paz.

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