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Alicia Daza y Francisco Rey Marcos en LA ACCIÓN HUMANITARIA EN 2019-2020: UNA AGENDA CONDICIONADA POR LA PANDEMIA

 

La irrupción de la pandemia de la COVID-19 y sus dramáticos efectos de todo tipo han afectado y están afectando, todo el ámbito humanitario y de cooperación para el desarrollo y, cómo no, al conjunto de la Cooperación Española (CE). Sin embargo, esta constatación no debe hacernos olvidar algunas cuestiones relevantes que han ocurrido en estos años que analiza nuestro informe y que, se han puesto más de manifiesto con la pandemia. En el año 2019 se publicó el Informe de Evaluación Global sobre la Reducción del Riesgo de Desastres (GAR 2019), elaborado por la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR), nuevo nombre que adopta la antigua Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres (EIRD).

En él se incorporan algunos conceptos que han cobrado actualidad tras la pandemia: acostumbrarse a vivir con incertidumbres; la sorpresa es la nueva normalidad… Simplemente queremos citar en esta introducción el que para la acción humanitaria es cada vez más importante constatar que nos enfrentamos a riesgos sistémicos, que pueden afectar a todo el planeta y que, por tanto, los viejos esquemas y concepciones de trabajo deben ser actualizados. Predicción, anticipación, preparación para la respuesta, prevención, riesgos… son conceptos que debemos incorporar cada vez más a nuestra mente.

La cooperación y acción humanitaria españolas están tratando de incorporar estas cuestiones a su trabajo y en este artículo analizaremos algunos de esos avances. En cualquier caso, la comunidad internacional en general y los actores humanitarios y de cooperación debemos ser conscientes del nuevo tipo de riesgos que pueden afectarnos e incluir lo que suele denominarse “enfoques informados del riesgo” en nuestro quehacer cotidiano.

 

 

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IMAGEN: Dos ciclones, el Idai y el Kenneth, golpearon Mozambique entre marzo y abril de 2019. Su catastrófico impacto se vio agravado más tarde por varios meses de sequía. Todo ello exacerbó la ya grave situación de inseguridad alimentaria y desnutrición en el país. © GIUSEPPE LA ROSA/MSF