portada_informe


El colectivo de personas mayores representa un gran porcentaje de las personas afectadas por crisis y desastres. Aproximadamente el 11% de la población mundial son personas mayores de los 60 años. Para 2050, se espera que esta cifra aumente hasta el 22%. La proporción de personas mayores varía de un área a otra. En algunas áreas, la población puede ser muy joven (en Burkina Faso, por ejemplo, la población menor de 14 años representa un 46,4% de la población). En otras áreas, con un índice alto de VIH, una baja tasa de natalidad, conflictos o migración económica implican una alta proporción de personas mayores. En Georgia, por ejemplo, las personas mayores representan un 19% de la población. En campos de refugiados y desplazados, el número de personas mayores puede ser muy elevado. Por ejemplo, en el Distrito de Gulu en el norte de Uganda, el 65% de las personas que vivían en los campos en 2009 estaban por encima de los 60 años de edad.

El principio fundamental de imparcialidad –que la ayuda humanitaria se proporcione de acuerdo con las necesidades- requiere que los actores humanitarios se aseguren de que realizan un análisis de las necesidades de todos los grupos vulnerables dentro de las poblaciones afectadas y que los niveles de ayuda proporcionados a las personas mayores son acordes con dicho análisis.

La provisión de ayuda a la población o a las familias no excluye a las personas mayores y la ayuda proporcionada específicamente a las mujeres debe también responder a las necesidades de las mujeres mayores. De este modo, la provisión de ayuda satisface algunas de las necesidades de las personas mayores. Sin embargo, este colectivo tiene unas necesidades particulares derivadas de su edad que, generalmente, no son cubiertas por la provisión de ayuda general. Tras el Tsunami, un estudio elaborado por HelpAge International demostró que menos del 1% de los fondos proporcionados por tres grandes donantes se había destinado específicamente a las personas mayores de la India, Sri Lanka e Indonesia. En 2007, un estudio sobre la inclusión de personas mayores en la ayuda humanitaria dirigido por HelpAge International en representación del IASC demostró que este grupo vulnerable estaba continuamente desatendido.

Este estudio cuantifica la ayuda humanitaria explícitamente dirigida a personas mayores a través del Proceso de Llamamientos Consolidados de Naciones Unidas en 12 crisis humanitarias desde 2007, analizando un total de 1.912 proyectos. Se encontró una gran disparidad entre las necesidades de las personas mayores como grupo vulnerable y la financiación humanitaria para dicha necesidad. En comparación con otros grupos vulnerables, existe una mínima mención a este colectivo dentro de las propuestas.

El informe completo puede verse en: http://www.helpage.org/resources/publications/