Movilización ciudadana contra la presentación de la candidatura de Abdelaziz Buteflika para un quinto mandato en Argelia. Foto: Fethi Hamlati (Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0).

Para el Blog Elcano

Lo tenían muy fácil, una vez que habían decidido convocar elecciones presidenciales para el próximo 18 de abril. En el más puro estilo lampedusiano, bastaba con consensuar un candidato entre todas las facciones que se identifican genéricamente con le pouvoir –una amalgama en la que destacan Said Buteflika, hermano del actual presidente; el general Ahmed Gaid Salah, jefe del Estado Mayor; el primer ministro, Ahmed Ouyahia; y Ali Haddad, significado empresario de la construcción y cabeza visible de la principal asociación patronal de Argelia– para asegurarse otra vez la victoria, manteniendo el control de la situación sin necesidad de ningún verdadero cambio de rumbo.

Pero tan seguros de su poder y tan alejados de la realidad de las calles argelinas están todos ellos que se han atrevido a confirmar la candidatura de un Abdelaziz Buteflika que tan solo cabe identificar como un fantasma político, incapaz de llevar las riendas del país desde hace muchos años. Previamente, y sobre todo desde 2017, se habían dedicado a realizar una purga que eliminara cualquier posible obstáculo. Y así, por el camino han quedado un primer ministro, Abdelmalek Sellal, el en su día intocable jefe de los servicios de inteligencia, Mohamed Mediane “Tawfik”, los jefes de la fuerza terrestre y aérea, así como varios comandantes de regiones militares y el jefe de la policía, hasta llegar al presidente del parlamento, Said Buhadya, y al secretario general del FLN, Djamel Ould Abbes. De ese modo pretendían, sobre todo, asegurar su propio poder usando las últimas gotas del capital político del decrépito Buteflika, incapaces por otro lado de lograr un acuerdo sobre una nueva figura que garantizase los intereses de unos y otros.

Pero, a la vista de lo ocurrido desde que arrancaron las movilizaciones ciudadanas el pasado 22 de febrero, todo indica que no contaban con la reacción de una ciudadanía que creían todavía frenada por el brutal impacto de la tragedia civil que asoló el país en la última década del pasado siglo y que costó unos 200.000 muertos. De ahí que, desde el inicio de las movilizaciones contra la farsa urdida en el palacio presidencial de Mouradia, empezara a quedar claro que no había un plan alternativo. En definitiva, quienes solo se preocupan hoy de mantenerse en el poder no han sabido calibrar el nivel de hartazgo de una población extremadamente joven (más de un 70% de los 41 millones de argelinos tiene menos de 30 años), que no ve el futuro con esperanza ante el altísimo nivel de corrupción que caracteriza al país y que siente que ni sus demandas ni sus necesidades son tenidas en cuenta por quienes mandan.

Y ahora ya puede ser tarde para reconducir el proceso. Sin dejar de lado el clásico recurso a la represión (de momento limitada), la generalización de las protestas ha llevado a intentos del poder por encontrar una mínima salida tan ridículos como adelantar las vacaciones escolares (buscando desactivar la movilización estudiantil) o publicar una carta del actual presidente –recluido en un hospital suizo hasta el pasado día 10, lo que le ha impedido incluso presentar personalmente su candidatura siguiendo los procedimientos establecidos. En ella, Buteflika dice comprometerse a que, si resulta elegido, pondrá en marcha de inmediato una Conferencia Nacional para aprobar reformas profundas del sistema, impulsará una nueva Constitución (que será sometida posteriormente a referéndum popular), creará una Autoridad Electoral Independiente, adoptará diversas medidas de apoyo a los jóvenes y, como estrambote final, realizará una convocatoria anticipada de nuevas elecciones en el plazo de un año (a las que renuncia a presentarse).

Con lo ocurrido hasta aquí le pouvoir queda retratado tanto por su afán de poder como por su falta de voluntad para salirse del camino emprendido. También resulta inmediato entender que su credibilidad es nula y que, por tanto, difícilmente sus grotescos gestos van a calmar a una población que siente que el fin del régimen está próximo. Sin embargo, quizás eso último sea confundir la realidad con los sueños porque es obligado reconocer que las manifestaciones impulsadas por el movimiento Mouwatana no tienen un liderazgo operativo y, menos aún, un programa alternativo. Asimismo, es bien sabido que la oposición está sumamente fragmentada y debilitada, lo que incluye al Movimiento Islamista de la Sociedad por la Paz, escasamente capaz de contrarrestar el poder del Frente de Liberación Nacional y la Reagrupación Nacional para la Democracia.

Visto así, y mientras Buteflika llega a su final, tan solo cabe esperar un incremento de la tensión en las calles, acompañado de una mayor represión. Entretanto, sin descartar que incluso se llegue a un nuevo retraso en la convocatoria electoral, ya comienza a vislumbrarse como le pouvoir busca desesperadamente alguna fórmula transitoria, echando mano de figuras más o menos presentables a los ojos de la opinión publica para salir airosos del reto sin ceder nada sustancial a cambio.

 

FOTOGRAFÍA: Fethi Hamlati (Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0)

EST

 

La Cooperación Española acaba de publicar la Estrategia de Acción Humanitaria 2019-2026, documento que orientará el trabajo en materia humanitaria del conjunto de actores de la Cooperación Española, de modo que su contribución a los esfuerzos internacionales a favor de las personas y poblaciones afectadas por conflictos y desastres se mejore y amplíe.

Una Estrategia impulsada por la Dirección General de Políticas de Desarrollo Sostenible (DGPOLDES) del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación (MAEUEC), coordinada por el IECAH (Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria), en estrecha colaboración con la Oficina de Acción Humanitaria (OAH) de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y con la activa participación de la cooperación descentralizada, ONGD, CONGDE, sociedad civil, universidades y otros ministerios de la Administración General del Estado.

Un objetivo, tres líneas estratégicas y, dentro de cada una de ellas, varios resultados que se desglosan en actuaciones prioritarias e indicadores globales dan forma a este documento de política pública, en el cual se establece el compromiso de lograr una dedicación del 10% de la AOD española para la AH en el periodo de implementación de la misma.

Objetivo: Contribuir mediante una respuesta basada en principios humanitarios y alineada con compromisos asumidos internacionalmente, a salvar y proteger vidas, aliviar el sufrimiento y mantener la dignidad humana antes, durante y después de crisis humanitarias, mejorando la calidad y rendición de cuentas.

Línea estratégica 1. Promoción de los principios humanitarios, del derecho internacional humanitario (DIH) y de otros marcos jurídicos con el fin de garantizar la protección y los derechos de las personas afectadas por conflictos y desastres.

Línea estratégica 2. Mejora de la respuesta integral de la AHE a las crisis y su articulación con el conjunto de la CE, respetando su especificidad e independencia.

Línea estratégica 3. Adecuación de los medios e instrumentos a las nuevas tendencias y compromisos asumidos internacionalmente (Grand Bargain) en el sector, para mejorar la calidad y rendición de cuentas de la AHE.

Desde el IECAH, agradecemos la colaboración a todas las personas, instituciones y organismos que han participado en este proceso por su tiempo, conocimiento y aportes.

 

ACCEDE AL DOCUMENTO COMPLETO AQUÍ

 

 

Manifestantes ostentan banderas nacionales argelinas durante una sentada en contra de la candidatura del presidente argelino Abdelaziz Bouteflika.

Para elperiódico.com

Malo, muy malo tiene que ser el ambiente en el palacio presidencial de la Mouradia para que 'le pouvoir' haya optado por mantener a toda costa a Abdelaziz Buteflika como candidato a las elecciones del próximo día 8 de abril.

Porque eso significa, por encima de todo, que esa decrépita figura es lo único que logra aunar los intereses de una casta aferrada al poder en la que destacan el hermanísimo, Said Buteflika, el jefe del Estado Mayor, Ahmed Gaid Salah, y los más altos representantes de un entramado empresarial fundamentalmente público que llevan décadas beneficiándose personalmente de un sistema tan anquilosado. Parece claro que las purgas efectuadas desde el 2015 -que supusieron eliminar sucesivamente al aparentemente intocable jefe del espionaje, Mohamed Mediane 'Tawfik', al primer ministro, Abdelmalek Sellal, a varios altos mandos militares y policiales, así como al presidente del Parlamento- no han servido para eliminar las fricciones entre los que se mantienen al frente del país, incapaces de presentar un candidato menos ridículo que un presidente que no está en condiciones de ejercer el mando y que ni siquiera está actualmente en el país.

Aparato represivo

También significa, sin duda, un absoluto desprecio a una ciudadanía crecientemente movilizada para evitar la mascarada. Durante mucho tiempo, y especialmente en el contexto de lo que algunos quisieron vender como primavera árabe, esos mismos sátrapas se han acabado creyendo que la situación está totalmente bajo control, no solo por el eficaz aparato represivo del régimen sino también porque todavía está fresca la herida producida por la tragedia nacional vivida en la última década del siglo pasado. Contaban así con que, a pesar de la falta de expectativas para una parte mayoritaria de los 41 millones de argelinos, el temor a volver a provocar una sangría como la sufrida entonces (estimada en unos 200.000 muertos) les garantizaba la prolongación del disfrute de sus poltronas.

Y ahora, incluso ante unas movilizaciones de protesta que crecen día a día -no solo derivadas de la farsa política electoral sino, tanto o más, de la negativa situación social y económica- no han tenido cintura suficiente para encontrar alguna salida menos burda que una supuesta carta de Buteflika, en la que promete reformas indefinidas en un futuro también indefinido. Visto lo visto en varios países árabes en estos pasados años, parece increíble tanto la sordera de la camarilla gobernante ante su población como su desmemoria al no recordar lo que le ocurrió a Hosni Mubarak con sus desesperados intentos de ganar tiempo con vanas promesas.

Buteflika no es, desde luego, la solución para los graves problemas de Argelia.Pero como nos enseña lo ocurrido en Libia, Egipto, Yemen o Siria, tampoco hay garantía alguna de que su deposición vaya a suponer automáticamente la salida del largo túnel en el que lleva tanto tiempo metida la segunda potencia militar africana. A la Unión Europea, si se atiende a su silencio, parece que nada de esto le preocupa.

 

FOTOGRAFÍA: GERARD JULIEN / AFP

Trump dice que se retiró de la cumbre con Kim porque le pidió levantar todas las sanciones

Para eldiario.es

Trump, confundido por su propia euforia, ya había comenzado a hablar de la amenaza nuclear norcoreana en pasado, como si el hecho de que Pyongyang haya suspendido sus pruebas fuera señal de buena voluntad y no la prueba más visible de que ya ha completado su programa y no necesita más ensayos

Cumbre Unión Europea-Liga Árabe en Sharm el-Sheij (Egipto). Foto: Etienne Ansotte, EC-Audiovisual Service, ©European Union, 2019. Blog Elcano

Para el Blog Elcano

En el enrarecido ambiente internacional en el que nos movemos escribir sobre la reunión que han mantenido los días 24 y 25 la Unión Europea (UE) y la Liga Árabe...