Sin_tituloLa ayuda humanitaria española ha experimentado importantes avances en los últimos años, no solo por el crecimiento sostenido de fondos hasta el año 2010, sino por la clarificación conceptual y las reformas institucionales y de gestión que la han acompañado. En efecto, la aprobación y puesta en marcha del Documento de Estrategia Sectorial de Acción Humanitaria (DES-AH) en el año 2007 y la creación de la Oficina de Acción Humanitaria (OAH) en el seno de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) al año siguiente, han servido para aclarar y consolidar, en alguna medida, el pilar humanitario de nuestra cooperación. Y en este sentido, es preciso destacar el fuerte peso que han tenido las contribuciones multilaterales en materia humanitaria que situaron a nuestro país durante varios años en puestos destacados del ranking de donantes de diversos fondos multilaterales de carácter humanitario.

Sin embargo, ya en el año 2010 se produce una marcada inflexión en esta tendencia con una reducción del 23% de la ayuda humanitaria pública española. Muy por encima del 5% de reducción del monto global de AOD. Y eso se ha agravado aún más en los años 2011 y 2012, situando a la acción humanitaria española en una preocupante situación. Puede entenderse una reducción de fondos de ayuda en épocas de crisis. Pero situaciones como la suspensión total de contribuciones a fondos multilaterales en los que España llegó a ser el cuarto o quinto contribuyente, es difícilmente explicable y está contribuyendo, aunque nos pese, a dar una imagen de donante poco sólido y fiable en el contexto internacional.

Francisco Rey Marcos, codirector del IECAH, es el autor del presente documento para el Observatorio de política exterior española (Opex) de la Fundación Alternativas -think-tank español, de espíritu marcadamente europeísta, que pretende impulsar la proyección exterior de España en todas sus dimensiones: política, de seguridad, económica y cultural-.

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