Imprimir

La preocupación política, social y económica acerca del medio ambiente se convirtió en un hecho tras la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente celebrada en 1972 en Estocolmo. Desde ese momento histórico, se han ido acuñando diversos términos relacionados con el mismo, como el de "desarrollo sostenible o sustentable", creando nuevas ramas de estudio como la Economía Ecológica o la Ecología Política y surgiendo diversas organizaciones relacionadas con él tales como el PNUMA (Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente) que fue creado también en el año 1972.

El concepto de desarrollo sostenible fue mencionado por primera vez en el año 1987 en el conocido como Informe Brundtland. En él se hizo constancia de la situación medioambiental actual de aquel entonces y de cómo la actividad económica mundial repercutiría sobre ella en un futuro si no se tomaban medidas en ese momento.

El sistema de desarrollo que siguen los países del Norte se basa en un crecimiento económico continuado. Continuo e ilimitado, características que chocan de frente con la realidad: los recursos de este planeta son limitados. A este hecho se le añade que el modelo de crecimiento económico, tal y como se está llevando a cabo, está provocando el agotamiento de esos recursos y diversas consecuencias nefastas sobre el medio ambiente, tales como el cambio climático, la deforestación, la pérdida de biodiversidad, la erosión y desgaste del suelo, etc. Éstos, son problemas con impactos negativos muy importantes y difícilmente predecibles para la humanidad. Es por ello que los principales causantes de los mismos, que son los países del Norte junto con sus poblaciones y las empresas, tanto locales como transnacionales que operan a lo largo del globo, deben rendir cuentas por los daños causados a las poblaciones de los países del Sur que, debido a su vulnerabilidad, desgraciadamente son las más afectadas por estos efectos.

La presente publicación se estructura en tres bloques, en los que en primer lugar se realiza una aproximación al concepto de deuda ecológica, en segundo se analiza la problemática de la deuda externa tanto en el caso de Ecuador como deudor, como en el caso de España como acreedor; y en último término, se trata de demostrar que realmente Ecuador se convierte en acreedor de una deuda en cuanto se tiene en cuenta las consecuencias ambientales, sobre todo del sector petrolero, ilustrado a través de las actividades de Repsol YPF, sobre las regiones en las que opera.

 

Documento completo