mapa

Más de 140 personas han muerto y aproximadamente 300 han resultado heridas tras el terremoto de 7,2 en la escala Ritcher que sacudió el centro de Filipinas el pasado martes 15 de octubre a las 8:02 hora local.

El seísmo se siguió de más de quinientas réplicas, algunas de las cuales superaron los 5 grados de magnitud, si bien no hay alerta por riesgo de tsunami. Renato Solidum, director del Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología (Phivolcs), ha calificado el terremoto como el más fuerte sentido en las provincias de Bisayas y Mindanao en 23 años y ha equiparado la energía desprendida con la de 32 bombas como las de Hiroshima.

Se han registrado numerosos daños materiales y se han producido cortes de energía y de transportes. Varios puentes se han derrumbado y muchas carreteras resultan impracticables, lo que dificulta enormemente las tareas de rescate. Entre los edificios afectados se encuentran la iglesia de Bayaclón y la iglesia del Santo Niño en Cebú, esta última considerada la más antigua del país.

Estas circunstancias han obligado a las autoridades a declarar el estado de alarma en las islas de Cebú y Bohol. La ministra de Bienestar Social y Desarrollo, Dinky Soliman, ha anunciado que se constituirá un fondo de 90 millones de pesos (aproximadamente 1,5 millones de euros) para hacer frente a la situación. En Bohol se han instalado 13 centros de acogida, pero no se ha podido atender a la totalidad de los damnificados.

Asimismo, Eduardo del Rosario, director ejecutivo del Consejo Nacional de Gestión y Reducción de Desastres, ha informado de la urgente necesidad de proporcionar alimento y agua. El presidente Beningo Aquino visitará hoy miércoles las principales zonas afectadas por el desastre para evaluar los daños ocasionados.

Se trataba de una jornada festiva en Filipinas (la festividad musulmana de Eid al Adha) lo que probablemente ha evitado que se produjeran más víctimas mortales ya que edificios gubernamentales y oficinas se encontraban cerrados.

Filipinas, situada en el conocido como Anillo de Fuego del Pacífico, es una zona de gran actividad sísmica y volcánica. De hecho, hace apenas año y medio, en febrero de 2012, tuvo lugar otro terremoto en la Isla de Negros, a unos 100 km de distancia del registrado este martes, en el que hubo un balance de casi un centenar de víctimas mortales.

Fuentes: EFE, Reuters, Philippine Daily Inquirer.

Fuente de la fotografía: www.aecid.es

El día 4 de julio, tuvo lugar la presentación del informe anual de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas (ODM) en el emblemático edificio de la Casa de América, en Madrid. La exposición fue llevada a cabo por Amalia Navarro, coordinadora de la Campaña del Milenio; Josefina Maestu, directora del Programa de ONU-Agua para la Promoción y Comunicación en el Marco del Decenio; Bruno Moro, director del Fondo para el Logro de los Objetivos del Milenio y Javier Hernández, subdirector de la Secretaría General de Cooperación Internacional para el Desarrollo (SGCID) quien clausuró el acto.

Unos y otras hablaron de los logros obtenidos en materia de desarrollo humano, entre los que cabe destacar la considerable ampliación del acceso al agua potable a nivel mundial, la reducción de la pobreza extrema, de la mortalidad infantil o las mejoras habidas en materias de educación y salud.

Asimismo, los participantes reconocieron que queda un largo camino por recorrer, por ejemplo en cuestiones de género (el empoderamiento de las mujeres sigue siendo todavía una utopía) o de medio ambiente, pues no sólo no se han reducido las emisiones de CO² a la atmósfera, sino que han aumentado, un hecho que unido al aumento de la población urbana y a la falta de acceso a saneamiento básico va a agravar el problema de contaminación de nuestro planeta.

Moro destacó la necesidad de nutrir el Fondo para el Logro de los Objetivos del Milenio y recordó la importancia de los principios de la Declaración de París de 2005, señalando la coherencia y la coordinación como puntos clave para hacer frente a los desafíos del milenio. Maestu, por su parte, recordó que existen importantes diferencias regionales en los logros de los ODM, siendo África Subsahariana una de las zonas del mundo que más retos plantea.

Durante la presentación se mencionaron otros temas, como la seguridad alimentaria, la infancia y la nutrición, la importancia de la participación ciudadana o la necesidad de construcción de paz como paso previo al desarrollo. Por último, a menos de 1.000 días de la meta planteada en 2015, Navarro nos transmitió un mensaje: los cambios son posibles.

Y así lo demuestran los datos. Pero sigue siendo necesaria una mayor implicación de la comunidad internacional no sólo para lograr los objetivos de la agenda de desarrollo del milenio, sino de todas las agendas nacionales e internacionales que promuevan el desarrollo humano.

www.flickr.com; autor: George Fox Evangelical Seminary

En Etiopía, 2 de cada 5 niños padecen retraso en el crecimiento. Un 28 % de la mortalidad infantil está asociada con la malnutrición. El 16 % de las repeticiones de curso en enseñanza primaria están asociadas a retrasos en el crecimiento.

Estas son sólo algunas cifras que muestra el informe "El coste del hambre en Etiopía: implicaciones para el crecimiento y la transformación de Etiopía" publicado durante el presente mes de junio y que pretende alertar sobre cuáles son los costes sociales y económicos de la desnutrición infantil. Con la facilitación de varios actores, como la República Democrática Federal de Etiopía o el Instituto de Salud Etíope y llevado a cabo por el Programa Mundial de Alimentos, la Comisión Económica para África, la Unión Africana y NEPAD, el estudio forma parte de uno más amplio denominado "El Coste del Hambre en África" (COHA, por sus siglas en inglés), que estima los impactos de la desnutrición infantil en muchos otros países africanos, como Kenia, Malawi o Uganda.

La desnutrición infantil es un problema que causa graves consecuencias a largo plazo, tanto a nivel físico como psíquico. Si el cuerpo, las capacidades físicas y psíquicas no se desarrollan en su totalidad durante los primeros años de vida, el niño o niña en cuestión se convertirá en un adulto o adulta con menor independencia, menor capacidad de trabajar y de formarse intelectualmente, y probablemente tendrá problemas de salud, tal como los datos muestran. Si a eso le sumamos un deficiente sistema sanitario, en el que sólo 3 de cada diez niños reciben atención primaria adecuada, la situación es si cabe más grave, lo cual desemboca en una necesidad urgente de impulsar políticas públicas que salvaguarden la salud, unidas a una promoción de los servicios nutricionales como un área más a prestar a los ciudadanos y ciudadanas etíopes.

El recién publicado informe y los que vendrán a partir de ahora muestran datos económicos en una clave de coste/beneficio. Si bien no podemos reducir a esto las vidas humanas que se pierden por el camino, ni podemos poner valor económico a la mortalidad causada por el hambre, sirve como herramienta o incluso un pretexto más para realizar un llamamiento a la comunidad internacional para implantar medidas reales que, más allá del mero asistencialismo, erradiquen una inseguridad alimentaria que padecen millones de africanos y africanas y que, recordemos, no es algo pasajero sino estructural.

Para descargarse el informe completo véase el siguiente enlace:

Fuentes: Reliefweb y World Food Program

Photos provided by Lutheran World Federation-Jordan www.clwr.org/News/news-brief.cfm?news_id=283

La crisis más grande del siglo. Así es como los profesionales en acción humanitaria están definiendo a la guerra que sostienen en Siria las fuerzas del gobierno de Bashar al-Assad y la heterogénea oposición armada.

Un conflicto que dura ya 28 meses donde la geopolítica regional es tan compleja que impide una rápida solución. Por ello, las agencias de ayuda humanitaria que trabajan en Siria lo hacen en solitario y contra reloj, sabedoras de que cuanto más dure el conflicto más violento se tornará.

El pasado 13 de junio tuvo lugar en Madrid un encuentro entre profesionales de la ayuda humanitaria con el objetivo de discutir y analizar los nuevos desafíos que deben afrontar en la actual crisis siria y poner de relieve las necesidades más grandes de los refugiados, desde protección, sanidad y refugio hasta comida, higiene, y educación.

Jean Raphaël Poitou, responsable de Acción Contra el Hambre (ACH) para Eurasia lleva tiempo trabajando en varios puntos del país. Como todas las demás agencias, tiene su base de operaciones en Damasco, pero no dudan en adentrarse en algunas zonas tan castigadas y distantes como Deir el-Zoor, Hassakeh o Raqqa, bastión de los rebeldes. "Nos gustaría hacer más y llegar a más sitios pero hay una complicada pesadilla burocrática para todas las ONG que impide que haya fluidez. Además está la cuestión de los visados por ejemplo, que sólo son válidos para 3 meses y no puedes entrar y salir." Esta situación hace que las 11 ONG que trabajan en Siria de manera oficial no puedan hace operaciones crossboarder o transfronterizas. Hoy por hoy, este tipo de acciones sólo pueden llevarse a cabo desde Turquía y de manera encubierta como lo hace Médicos Sin Fronteras (MSF) debido a que la zona en cuestión y el paso fronterizo hace tiempo que dejaron de estar controlados por el gobierno de Damasco.

Para Paul Spiegel, subdirector de Departamento para el Programa de Apoyo y Gestión de ACNUR, la clave está en los países vecinos. "Los países limítrofes con Siria están siendo una pieza fundamental en la gestión de la crisis de refugiados. Líbano, Jordania, Turquía e incluso Iraq están haciendo notables esfuerzos para albergar a una población civil que lo ha perdido todo", comenta.

Sólo en el Líbano hay 500.000 refugiados registrados, la mayoría de ellos en contextos urbanos. Se calcula que alrededor de 300.000 más podrían estar no registrados. Al principio eran alojados en casas de familiares y amigos. Más tarde en habitaciones de hotel o viviendo de alquiler. Hoy esa situación se está haciendo cada vez más insostenible para una familia media. Las ONG están empezando a dar dinero a las familias para puedan pagar un alquiler.

La cuestión sobre el estatus y condición de refugiado en este conflicto no es algo baladí. Turquía es uno de los países que más está acogiendo pero se niega a llamarlos "refugiados", en vez de ello prefiere utilizar la palabra "invitados" o "huéspedes". "No los llaman refugiados por el tema palestino. Muchos han visto de cerca cómo la situación de los refugiados palestinos sigue sin resolverse dentro de sus propias fronteras y temen que los sirios acaben convirtiéndose en lo mismo", afirma Spiegel.

Por otro lado, Europa está diciendo a Turquía que abra sus fronteras orientales por la cuestión de los refugiados pero al mismo tiempo le está pidiendo que sea más estricto y vigilante en sus fronteras con Grecia y la UE por el tema de la inmigración ilegal. Una situación complicada evidentemente pero que deja en evidencia la falta perspectiva de occidente. Para Ed Schenkenberg, anfitrión del evento y director ejecutivo de DARA "es la crisis más humanitaria más grande desde la 2ª Guerra Mundial. Y no creo que la gente sea consciente de la gravedad de esta situación", comenta.

Los campos en Turquía están diseminados a lo largo de la frontera en las provincias de Hatay, Kilis, Gaziantep y el kurdistán turco. Son gestionados por el gobierno y el proceso de registro es largo y complicado. Por si fuera poco, la mayoría de ellos están levantados en lugares demasiado próximos a la frontera, algo que según Schenkenberg "en términos de protección es una situación que está lejos de ser la ideal"

Jordania sería la otra cara de la moneda, con campamentos que cada día crecen como la espuma y donde el sistema sanitario es gratuito para los refugiados. El campo de Zartarii, es uno de los más grandes en estos momentos. Sin embargo, no está ausente de problemas ya que en los últimos meses las tensiones han derivado en conflictos que han llegado a causar verdaderos problemas de seguridad e incluso incendios.

El gobierno jordano no quiere poner la seguridad porque no quiere problemas con los miembros del Ejército Libre Sirio (ELS), ocultos en los campamentos, pues considera que podrían llegar a convertirse en sus próximos vecinos si éstos ganan la guerra. Una situación que guarda relación con las demás ONG islámicas. Éstas ayudan a sólo una parte de las víctimas y se niegan a trabajar con las demás que, obligadas por los principios humanitarios, deben ser imparciales y neutrales. .

El pasado día 10 de junio, las agencias de la ONU hicieron el mayor llamamiento humanitario de la historia para recaudar miles de millones de dólares para hacer frente a esta catástrofe que ya ha dejado más de 90.000 muertos. Semejante cantidad de dinero ayudaría a aliviar la presión de los servicios públicos de la región que hoy ya se encuentran al límite y aumentar la cantidad y calidad la ayuda. Para Schenkenberg, es una prioridad inmediata de todo el mundo humanitario, "necesitamos dinero para hacer el problema visible para entonces, recibir más dinero para poder ayudar a los refugiados."

Ayuda humanitaria, Afganistán - Provincia de Faryab, Afganistán. Asistencia a familias cuyos hogares y pertenencias fueron destruidos por una devastadora inundación. La ayuda fue otorgada en forma conjunta por el CICR y la Media Luna Roja Afgana.El pasado 29 de mayo en Afganistán un comando suicida atacó las oficinas del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en la ciudad Jalalabad, asesinando a un guardia de seguridad e hiriendo a un delegado de la organización.

Todavía nadie ha reclamado la autoría del atentado. Sin embargo, el acontecimiento ha sobrecogido al mundo de la ayuda humanitaria.

El CICR no sólo goza de una protección especial bajo las Convenciones de Ginebra sino que además a lo largo de los 12 años de guerra en Afganistán se ha granjeado el respeto y admiración de sus habitantes. Su labor ha sido reconocida incluso por la insurgencia talibán como "una organización imparcial que trabaja para los necesitados, los indefensos y los oprimidos del mundo".

Aunque no es una práctica habitual, las agencias de ayuda humanitaria que trabajan en zonas de conflicto se exponen a ser blanco de cualquiera de los contendientes y el escenario afgano no es una excepción. Ya en 2003 un ingeniero del CICR, Ricardo Munguia fue asesinado cuando trabajaba en la provincia de Uruzgan. El suceso conmocionó tanto a la propia agencia como a la comunidad internacional. Como medida de respuesta el CICR decidió que la necesidad de hacerse respetar como una organización asistencial y neutral debía ser todavía más evidente y así acabó por convertirse en la agencia que cuenta con las relaciones más fuertes con los grupos insurgentes. Actualmente recupera los cuerpos de combatientes para realizar los enterramientos, busca y visita a los detenidos, manteniendo el contacto con sus familias. Brinda asistencia médica a los civiles y combatientes heridos por igual y llama a ambas partes para dar cuenta de violaciones de las leyes sobre conflictos armados.

Sin embargo, diez años después del ataque en Uruzgan, vuelve a repetirse la misma historia sin que nadie revindique el atentado. No cabe dudad de que el ataque en Jalalabad fue intencionado tanto por el procedimiento empleado como porque el lugar de las instalaciones y el símbolo de la Cruz Roja es ampliamente conocido por la población afgana desde hace décadas.

El portavoz del CICR explicó a The Guardian que el ataque debió producirse por "algún grupo armado, no sabemos todavía quién pero estamos tratando de averiguarlo". En el comunicado que emitió la organización tuvo por objeto denunciar la agresión y dejar claro que, cuando se entiende por objetivo militar a las agencias humanitarias, se traspasa una línea roja. "Condenamos este ataque en los términos más fuertes posibles" dijo Jacques de Maio, jefe de operaciones del CICR para Asia del Sur. "Ahora mismo nuestros pensamientos están con la familia de nuestro compañero fallecido".

Sin embargo, todavía poco se sabe sobre la autoría y los responsables que están detrás del ataque. Por ello no se descarta que la orden viniera de un grupo externo o independiente de la cadena de mando de la insurgencia. En tal caso, la situación sería incluso más seria puesto que a partir de ahora cabría esperar nuevas agresiones contra el personal humanitario desplegado en el país.