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La Conferencia sigue en su segundo día con 15 paneles, organizados en una o múltiples sesiones según la cantidad de ponentes. Entre las más interesantes, están las sesiones sobre estándares humanitarios, acceso y aceptación, definición de crisis humanitarias, y nuevos poderes y actores humanitarios.

El primer panel, ¿Por qué los estándares humanitarios son importantes? ve la participación de representantes de cuatro de los cinco grupos más importantes de estándares operativos: el Proyecto Esfera, la Red Internacional para la Educación en Emergencias (INEE, por su sigla en inglés), los Estándares Mínimos sobre Protección de la Infancia en la Acción Humanitaria (CPMS), las Normas Mínimas para la Recuperación Económica (MERS). Todos los estándares y manuales se han desarrollado de manera similar, con la participación de un amplio abanico de actores y consultaciones en el mundo entero; siguen una misma estructura y lógica y se acompañan el uno al otro, facilitando su aplicación práctica para los trabajadores humanitarios.

Los estándares permiten una mejora de la calidad de la acción humanitaria, facilitan el diseño y la implementación de programas y proyectos, son utilizados a menudo por los donantes para el control de calidad de las propuestas que reciben, facilitan el trabajo de advocacy; representan una referencia y un lenguaje común en la comunidad humanitaria. Es interesante notar que donde las crisis son tan profundas que los estándares mínimos son un objetivo casi inalcanzable, como fue el caso de Haití al principio y por mucho tiempo, ellos sirven igualmente de referencia y proporcionan la dirección hacia la cual aspirar. Estudios conducidos por INEE muestran que los estándares se utilizan más intensamente en las fases de preparación a desastres, alrededor de un 35%, mientras que se utilizan muy poco en las fases agudas de las crisis. Significativamente, un uso extensivo de los estándares en la preparación mejora de manera considerable la calidad de la respuesta.

Todos los manuales prevén estándares para la fase de preparación, sin embargo la preparación a desastres no es un estándar en sí mismo, aunque en nuestra opinión debería serlo, y posiblemente la comunidad humanitaria se esté moviendo en esa dirección, aun así con pasos muy pequeños todavía.

El segundo panel: Acceso, alienación y aceptación, discutió el tema de la aceptación como estrategia de gestión de la seguridad. El acceso a la población es uno de los mayores desafíos para los humanitarios hoy en día, y se hace más y más complejo con el transcurrir del tiempo y el agravarse de las crisis. La negación del acceso toma diferentes formas (impedimentos burocráticos, intensificación de las hostilidades, actos directos de violencia) según como los que niegan el acceso interpretan el impacto de la asistencia humanitaria. Esta puede ser vista como portadora de una imagen negativa para el país, una amenaza en términos de seguridad o militares, o como moneda de intercambio para otros objetivos, a menudo políticos, a nivel regional o internacional.

La aceptación es una estrategia utilizada por muchas ONG como enfoque de gestión de la seguridad; a pesar la frecuencia con la que este enfoque se declara, muchas organizaciones no tienen suficientes herramientas para medirla y saber exactamente a qué nivel la poseen, y cómo mantenerla. Los investigadores examinan cómo se gana, cómo se mide y se monitorea, y una vez obtenida si la aceptación es efectiva para el objetivo propuesto. Otros investigadores se preguntan de quién se busca aceptación, para qué, y para quién. Se trata de un tema poco estudiado todavía y sin embargo extremadamente importante tanto para la seguridad de los trabajadores humanitarios como para el acceso a las poblaciones afectadas. Notable remarcar que los programas de género pueden causar mucha resistencia y reducir drásticamente la aceptación, o como relata una de las investigadoras desde una entrevista en terreno: "Si haces programas contra la violencia de género, mejor que estés muy seguro de tu aceptación".

La definición de crisis y la aportación de significado a las realidades de conflicto y desastres son el tema central del panel siguiente: ¿Cuándo una crisis es una crisis? Factores que explican cómo y porqué una cris es percibida como tal. El papel de los medios de comunicación y de las redes sociales se hace más y más importante en la definición y significación como crisis de situaciones que, aunque dramáticas, pueden resultar "normales"; y de situaciones que se transforman en crisis o desastres humanitarios y que requieren entonces de la intervención externa. El análisis de un programa de noticias alemán entre 2010 y 2011 evidencia como esta significación toma lugar: representando a las víctimas como pasivas y sin agencia y capacidad en situaciones de desorden e incapacidad, contrapuestas al orden, capacidad y expertise de los occidentales, llamados en este contexto a intervenir. Las redes sociales y el uso de videos en los conflictos, por ejemplo en el caso de Siria, por parte de activistas o simples ciudadanos, son examinados con respecto a su papel en la percepción de la crisis. En el uso de estos videos hay una manifestación prototípica de la crisis, entendida como un momento de indeterminación, punto decisivo en un proceso inestable. Los videos se transforman entonces en actos de protesta contra la narración imperante de las autoridades sobre crisis siriana.

Finalmente, el último panel del día trata de la importancia de actores emergentes como donantes humanitarios, con atención especial al papel de Turquía y de las organizaciones turcas. Entre ellas está el IHH - Humanitarian Relief Foundation, la más antigua organización humanitaria turca, fundada en 1992 y que hoy en día se ocupa de aproximadamente el 27% de los proyectos turcos a nivel internacional. La comunidad humanitaria turca sigue creciendo día a día, pero no está exenta de dificultades, por ejemplo en la coordinación con otros actores humanitarios. Varios actores humanitarios musulmanes trabajan junto con el CICR en una propuesta para un código, similar al Código de Conducta, que integre los principios humanitarios con los valores que se encuentran en los textos sagrados y normativos del Islam. En el panel se presentaron también ejemplos de cómo el sistema humanitario va evolucionando, y los resultados preliminares de un estudio de MSF que evalúa si el sistema humanitario en su globalidad es capaz de responder a las crisis o no de manera suficiente. Resulta que si se dan las condiciones adecuadas, el sistema funciona, pero falla de manera importante en las áreas de acceso limitado y en los países más difíciles. Responsables de estos fallos son tanto los actores (in primis Naciones Unidas), cuanto la confusión de papeles que ellos asumen, y la inflexibilidad y creciente burocraticidad del sistema, fomentada por demandas más y más estrictas de los donantes. Las expectativas se hacen excesivas en cuanto se le exige al sistema humanitario hoy no sólo de responder a las crisis sino también de instaurar la resiliencia.

Se puede seguir la conferencia en Twitter #2013WCHS y en su página Facebook.

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A partir del 24 de Octubre y por 4 días, la Universidad Kadir Has de Estambul se llena de académicos y profesionales del mundo humanitario, para la Tercera Conferencia Mundial de Estudios Humanitarios.

El programa de la Conferencia se centra sobre la seguridad humana, y se articula en cuatro temas principales: el debate sobre la seguridad humana, lecciones desde el mundo humanitario; política y práctica de los desastres naturales y de la respuesta a desastres; las realidades socio-económicas de las crisis humanitarias; los nuevos actores del mundo humanitario, y con especial atención a Turquía.

La Conferencia, organizada conjuntamente por la Universidad Kadir Has de Estambul, el Centro de Estudios sobre Paz y Reconciliación de la Universidad de Coventry, y la Asociación Internacional de Estudios Humanitarios (IHSA), cuenta con la participación de más de 300 profesionales del mundo humanitario llegando desde docenas de países, organizaciones y centros de estudios y universidades. Es esta la tercera edición de la Conferencia, después de Groningen en 2009 y Boston en 2011, y cuenta con 52 paneles y más de doscientos papers y presentaciones.

Después de las palabras de introducción y la bienvenida a los participantes, el Dr. Hany El-Bana, fundador de "The Humanitarian Initiative" y el Profesor David Chandler han interesado y provocado la asamblea con sus discursos de apertura centrados respectivamente en el partenariado como manera de cerrar la brecha entre gobierno, academia, profesionales humanitarios y sector privado, y en la problematización de los conceptos de seguridad humana y de humanitarismo.

En la primera tarde de la Conferencia se pudo elegir entre seis paneles diferentes; hemos escogido seguir el panel sobre la Profesionalización del sistema humanitario.

Entre los varios temas tratados en el panel, se ha hablado de la red de Universidades Europeas para la Profesionalización de la Acción Humanitaria (EUPRHA), y del desarrollo de un cuadro europeo de calificación (EQF, por su sigla en inglés). El objetivo del EQF es crear mecanismos y herramientas para traducir, comparar y clasificar en Europa las diferentes formaciones en temas humanitarios, definir a qué niveles corresponden y qué resultados producen. Estas herramientas servirán tanto a la comunidad académica como a las organizaciones humanitarias para mejor entender las cualificaciones (en términos de conocimientos, habilidades y aptitudes) de los profesionales humanitarios. El riesgo de exclusión ligado a la comparación y clasificación de sistemas ha provocado el debate entre los asistentes, atentos a promover la inclusión y a evitar la exclusión de profesionales, sobre todo de aquellos que no tendrían acceso a cursos acreditados.

La necesidad de formar de una manera coherente y a un nivel mínimo y común a los profesionales humanitarios y especialmente a los no occidentales, que tienen menos acceso a estas oportunidades, está en el origen de la Iniciativa de Formación Humanitaria, o Humanitarian Training Initiative (HTI). El proyecto, reciente y todavía en evolución, prevé cursos en diferentes formatos y también disponibles en línea o para móviles, incluyendo clases y simulaciones en terreno. La iniciativa busca reducir la falta de oportunidades, sobre todo para los profesionales basados "en terreno", de formaciones a bajo coste, fácilmente accesibles y estandarizadas.

Finalmente, otra herramienta de formación interesante e innovadora presentada en el panel es el juego Go4it, realizado en un contexto de cooperación civil-militar, y cuyo proceso de diseño y desarrollo podría ser fácilmente traducido al ámbito humanitario para la formación de los profesionales del sector.

Queda claro de estas intervenciones que el sistema de formación de los profesionales humanitarios requiere tanto de estandarización y acreditación, para regular las formaciones y garantizar un nivel reconocido de conocimientos y capacidades, cuanto de herramientas flexibles y adaptadas a las necesidades de los trabajadores humanitarios. Hacen falta instrumentos nuevos, que desarrollen no sólo los conocimientos teóricos, sino también habilidades y aptitudes directamente aplicables en las crisis a las que estamos llamados a responder.

Se puede seguir la conferencia en Twitter #2013WCHS y en su página Facebook.

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En la 21ª edición del Informe Mundial sobre Desastres, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja analiza la rápida difusión e incidencia de las nuevas tecnologías, especialmente de las tecnologías de la información, en la acción humanitaria.

Como sostiene Bekele Geleta, Secretario General de la Federación Internacional, se adopta una perspectiva equilibrada entre el optimismo y la cautela, aprovechando las nuevas posibilidades que brindan estos instrumentos pero también teniendo en cuenta los riesgos que implican. En este sentido, destaca la necesidad de aplicar en torno a estas implementaciones principios rectores, pruebas y evaluaciones más rigurosas.

El documento recoge la efectiva contribución de las tecnologías a la mejora de la calidad de la ayuda humanitaria; en este sentido, se ha avanzado en la gestión de desastres en todas sus etapas. Las nuevas tecnologías están contribuyendo, a su vez, a reforzar los sistemas de alerta temprana. Se han normalizado los servicios de alerta y vigilancia automatizados y en numerosos países se cuenta con bases de datos que recogen los recursos disponibles ante una crisis.

Además, se observa cómo las nuevas tecnologías han contribuido a dotar a las comunidades afectadas de mayores capacidades para prepararse en casos de desastres, sobrevivir y recuperarse de los mismos. Las poblaciones generan una gran cantidad de información, de gran utilidad para la ayuda humanitaria. Estos instrumentos les permiten comunicar de una forma más eficaz sus necesidades y prioridades y, por tanto, hacen posible una mejor respuesta a su situación. Por poner un ejemplo, en el terremoto de Chile de 2010 se utilizaron redes sociales y Twitter para contactar víctimas y familiares.

Los miembros de las comunidades se transforman de esta forma en "agentes de intervención", proporcionando información crítica y contribuyendo además a las primeras evaluaciones de daños.

Comunidades de práctica: profesionales y voluntarios

Otro de los principales cambios que puede observarse es el aumento de la interconexión y la cooperación entre las personas, comunidades y organizaciones humanitarias. Se establecen sitios web de aprendizaje e intercambios de conocimiento. Esto además contribuye a extender la participación y a hacer posible un debate más abierto. Cobra impulso el concepto de comunidades de práctica.

Las nuevas tecnologías permiten a las organizaciones una gestión más sencilla de sus voluntarios y además se desarrollan nuevas posibilidades de servicio voluntario, a distancia. Se tienden puentes entre el voluntariado tradicional y expertos en tecnologías. El Informe observa así el surgimiento de una red internacional de agentes humanitarios con conocimientos de informática.

Riesgos y retos

El Informe también advierte de los riesgos que entraña la aplicación de las nuevas tecnologías y formula una serie de recomendaciones en su uso. En este sentido, es esencial apuntar la desigualdad en el acceso a estas nuevas herramientas, se advierte así de la existencia de la denominada brecha digital. Existen diferencias entre Estados y también dentro de ellos. Las personas que tienen un menor acceso (personas sin recursos, instrucción y mujeres) son, además, las más vulnerables a los desastres. Las organizaciones locales, e incluso los gobiernos de los países en desarrollo, tienen también menos posibilidades de aprovechar estos recursos.

Otro factor clave de riesgo es la obtención de datos a partir de fuentes externalizadas, en lo que ha venido a llamar terciarización masiva o crowdsourcing. Y esto es debido a que el uso de información incorrecta en la actividad humanitaria genera consecuencias más graves que en cualquier otro sector.

En este sentido, la comunidad humanitaria aún no ha podido aprovechar todas las posibilidades para analizar el flujo de datos, es decir convertirlo en información útil para la adopción de medidas. En todo caso. se trata más bien de un problema de fallos en la aplicación de filtros que en lo relativo al volumen de datos.

Otras cuestiones que el Informe insta a tener en cuenta son los problemas que pueden surgir de una excesiva dependencia en las tecnologías en un momento de colapso y la necesidad de abordar cuestiones éticas y de seguridad en el uso de estas nuevas herramientas que no se han estudiado en profundidad y que tienen graves consecuencias.

En definitiva, el Informe Mundial sobre Desastres 2013 recoge los numerosos avances que las nuevas tecnologías han aportado al ámbito de la acción humanitaria, y dado que esta contribución puede seguir mejorando las respuestas a las crisis, insta a que agentes humanitarios y expertos aúnen esfuerzos en el desarrollo de nuevos mecanismos para salvar vidas. Todo ello, teniendo en cuenta los riesgos y la necesidad de asegurar el acceso a la comunicación y a la información para toda la población.

Para más información, véase el Informe completo en lengua inglesa, haga clic aquí

Para ver el resumen ejecutivo en español, haga clic aquí

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Este día se viene conmemorando desde el año 1993 a partir de la Resolución 47/196 de la Asamblea General de Naciones Unidas con el propósito de promover una mayor conciencia sobre la necesidad de erradicar la pobreza y la indigencia en todos los países, en particular en los que están en vías de desarrollo.

En este sentido las Naciones Unidas tratan de crear un marco en el que los Estados adopten políticas en relación a la eliminación efectiva de la pobreza y para concienciar a la opinión pública de la importancia de lograr este objetivo para la consolidación de la paz y el desarrollo sostenible.

El lema de este año es: «Trabajar juntos por un mundo sin discriminación: aprovechar la experiencia y los conocimientos de las personas que viven en la pobreza extrema». Se destaca la necesidad de crear una alianza mundial en la que países desarrollados y en vías de desarrollo trabajen conjuntamente para lograr este objetivo.

Con el tema propuesto se trata de poner de manifiesto la discriminación de las personas que viven en situación de pobreza, es decir, su marginación y exclusión en las esferas políticas, económicas y sociales y su falta de representación a la hora de diseñar, implementar y evaluar las políticas y programas destinados a erradicar la pobreza. Como resultado de todo ello, estas políticas no consiguen adaptarse a las necesidades y a la realidad de las personas a las que se dirigen.

Se incide en la necesidad de adoptar un enfoque integral en lo relativo al desarrollo, que incluya una perspectiva social, empoderando a las personas que viven en situaciones de pobreza y promoviendo su participación. Esta perspectiva a su vez debe contribuir al debate sobre la eficacia y las limitaciones de las actuales estrategias de reducción de la pobreza.

La erradicación de la pobreza es uno de los mayores retos a los que se enfrenta actualmente el mundo y de hecho las Naciones Unidos lo recogen como el primer punto de los Objetivos de Desarrollo del Milenio previstos para 2015.

En cuanto al alcance de dichos objetivos, la primera meta contempla reducir a la mitad el porcentaje de personas cuyos ingresos sean inferiores a un dólar por día en el período 1990-2015

El Informe sobre el Estado de los Objetivos del Milenio de 2013 reconoce que hay 1200 millones de personas que aún viven en la pobreza extrema y que la actual crisis financiera y de subsistencia alimentaria puede dificultar el alcance de las metas previstas. Si bien considera que se han logrado avances reconoce que no han sido uniformes, en este sentido, en África Subsahariana casi la mitad de la población vive con menos de 1,25 dólares al día y la cantidad de personas que vive en la pobreza extrema ha aumentado ininterrumpidamente. Por otra parte se pone de manifiesto la especial vulnerabilidad de mujeres y niños.

A pesar de los marcos disponibles quedan muchas cosas por hacer, la cita de hoy es un buen momento para reflexionar sobre los métodos y estrategias en la lucha contra la pobreza, para atender y dar voz a las personas que se encuentran esta situación, así como para exigir a los poderes públicos unas políticas y presupuestos que tengan en cuenta este objetivo.

Fuentes: Naciones Unidas, Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.

Fuente:Reuters

El tifón Wipha ha dejado un balance de 18 víctimas mortales y 50 desaparecidos, según fuentes policiales, tras su paso por el centro y el norte de Japón este pasado miércoles. Cerca de 20.000 personas se vieron obligadas a dejar sus casas por riesgo de inundaciones.

La zona más afectada ha sido la isla de Izu Oshima, a 120 km al sur de Tokio, donde el tifón ha provocado deslizamientos de tierras y más de 200 viviendas se han visto afectadas, así como muchas personas murieron cuando sus casas se derrumbaron o fueron arrastradas por el lodo. El alcalde de Oshima, Masafumi Kawashima, ha reconocido que se había infravalorado la magnitud del desastre y por ello no se procedió a evacuar a la población, lo que podría haber salvado algunas vidas. En este sentido el portavoz del gobierno nipón, Yoshihide Suga, ha manifestado la necesidad de revisar los sistemas de alerta y evacuación ante este tipo de desastres.

Actualmente, se encuentran desplegados en la zona un millar de policías y bomberos continuando con la búsqueda de desaparecidos y comenzando las tareas de reconstrucción.

En su desplazamiento hacia el norte, el tifón llevó fuertes vientos y lluvias torrenciales al área metropolitana de Tokio, provocando la suspensión de buena parte de la red de transportes: varios trenes de alta velocidad y de la red local tuvieron que suspender sus servicios, algunas autopistas permanecieron cortadas temporalmente y los dos aeropuertos de Tokio se vieron prácticamente paralizados, la mayoría de los vuelos fueron cancelados.

Por otra parte, la empresa Tokyo Electric Power Corp (Tepco) ha asegurado que el tifón Wipha no ha provocado daños en la central nuclear de Fukushima, situada a 220 km al norte de Tokio, en la que en 2011 un terremoto y posterior tsunami provocaron el mayor desastre nuclear después de Chernóbil. En la actualidad, la compañía trabaja por liberar el agua acumulada en las instalaciones de la planta, tras haber pasado los test de radioactividad pertinentes y encontrarse dentro de los parámetros normales.

Fuente texto: The Japan Times, EFE