EU/ECHO/Thomas Conan, 2015.

Cifras clave:

- Más de 90.000 burundeses han huido de su país a consecuencia de la violencia.

- Ruanda acoge a más de 27.700 mientras que Tanzania ya supera los 47.000.

- La epidemia de cólera desatada entre los refugiados de Tanzania ya supera los 2.400 casos y se ha cobrado 33 víctimas mortales.

La estabilidad en Burundi pende de un hilo

Desde el pasado mes de abril, la violencia se ha desatado en Burundi a consecuencia del anuncio del actual presidente Pierre Nkurunziza de presentarse a un tercer mandato en las próximas elecciones que debían tener lugar en junio. La oposición política, una gran parte de la población burundesa y la comunidad internacional opinan que este anuncio se opone frontalmente a los Acuerdos de Arusha, los acuerdos de paz firmados en el año 2000 que pusieron fin a la guerra civil en el país y que viola la constitución.

Las protestas pacíficas que se iniciaron contra este anuncio han derivado en un enfrentamiento entre distintas facciones armadas de uno y otro bando, en concreto por la intimidación que está provocando entre la población civil el Imbonerakure, el brazo joven armado del partido en el poder, el Consejo Nacional para la Defensa de la Democracia (CNDD). Debido a ello, muchos burundeses están huyendo a los países vecinos, especialmente Ruanda y Tanzania, por miedo a un resurgir de la violencia sectaria.

El miedo a que esta crisis pueda degenerar en una nueva conflagración en la región de los Grandes Lagos ha impulsado a numerosos actores internacionales a tomar cartas en el asunto. Tanzania y Angola están liderando las negociaciones a través de la Comunidad del África del Este (EAC) para llegar a una estabilización social que permita celebrar las elecciones, las cuales deberían ser retrasadas hasta mediados de julio. Por su parte, la Unión Africana también ha intentado promover iniciativas de diplomacia preventiva a través del Consejo de Paz y Seguridad, que se han visto frustradas por la oposición de los líderes de algunos países de ir más allá.

La crisis humanitaria de los refugiados

A fecha 27 de mayo de 2015, más de 90.000 personas han huido de Burundi. Los principales receptores de esta población son Ruanda, con 27.732 refugiados, Tanzania, con 47.929, República Democrática del Congo, 9.798 y Uganda, con 6.000, y que está recibiendo 400 refugiados diariamente.

La situación es bastante preocupante, especialmente en Tanzania. A mediados de mayo, se contabilizaban 1.000 casos de diarrea aguda entre los refugiados del campo de Nyarugusu. El 21 de mayo, los casos ascendías a 2.400 y las víctimas mortales a 33. El 39% de los que se encuentran en tratamiento son niños y niñas menores de cinco años. Las mujeres también están sufriendo especialmente. Mujeres embarazadas refugiadas están dando a luz en condiciones lamentables, en los ferris que transportan a los refugiados o en las orillas del lago, con lo que se exponen a contagiarse de cólera. Además, la violencia sexual se está incrementando en las rutas hacia los campamentos. El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) ha hecho un llamamiento urgente solicitando material de higiene para mujeres y niñas y kits de tratamiento de violaciones además de preservativos para contener la transmisión del VIH/SIDA.

Las prioridades que ha establecido el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) son las siguientes: reubicación de los refugiados de las zonas fronterizas a zonas más seguras; preparación de campamentos de refugiados asignados por los gobiernos receptores; protección del socorro de emergencia y las intervenciones de asistencia, incluyendo los sectores de registro, cobijo, utensilios domésticos, alimento, agua, sanidad, higiene y salud; identificación y protección de los niños y niñas, incluyendo localización de familias, reunificación y acuerdos de cuidado alternativo para los niños y niñas solos o separados; instalación previa de los artículos de socorro para salidas masivas en los países vecinos.

El Plan de Respuesta Regional para los Refugiados de Burundi fue lanzado el pasado 22 de mayo, para cubrir el periodo abril-septiembre 2015, con un cálculo aproximado de 200.000 personas como potenciales beneficiarios. ACNUR ha solicitado 207 millones de dólares, de los cuales 91,3 millones irían destinados a Tanzania, 99,5 a Ruanda y los 15,9 restantes a la República Democrática del Congo.

La prioridad fundamental es conseguir estabilizar la situación de violencia dentro del país para que los refugiados puedan regresar a sus hogares y participar en el proceso electoral para la normalización política del país.

Enlaces de interés:

Informe WFP

Informe ACNUR

Mapa refugiados ACNUR

Informe OCHA

Plan Respuesta Regional

Fuente fotografía: People fleeing Yemen arrives in Somalia. OIM, 2015.

Datos relevantes

• Desde el inicio del conflicto se contabilizan más de 9.200 víctimas mortales y heridos.

• 15,9 millones de personas precisan asistencia humanitaria, de los cuales 7,9 millones son niños y niñas. 8,4 millones de personas carecen de asistencia sanitaria primaria y 12 millones se encuentran en riesgo de inseguridad alimentaria. Además, 850.000 niños y niñas sufren de malnutrición aguda.

• Las personas desplazadas internas ascienden, aproximadamente, a 550.000, mientras que, en torno a otras 30.000 han huido al Cuerno de África y otros países del Golfo.

El conflicto en Yemen está golpeando muy duramente a una población civil que ya de por sí se encuentra en una situación muy delicada. Antes del conflicto, la mitad de la población del país estaba calificada en riesgo de inseguridad alimentaria. Ésta fue una de las razones que movieron a la población a alzarse contra el régimen de Abdullah Saleh en 2011. Sin embargo, cuatro años después la situación de los yemeníes es igual o peor, puesto que a la calamidad de la pobreza y el hambre se suma la de la guerra.

Contexto del conflicto

Tras las revueltas que tuvieron lugar en 2011 y que culminaron con la renuncia de Ali Abdullah Saleh en 2012, la situación en Yemen ha sido tensa. Abdu Rabu Mansour Hadi, su número dos, asumió el poder, intentando liderar un gobierno de transición en el que tuvieran cabida los distintos grupos opositores del país. Sin embargo, los chiíes huzíes abandonaron la vía política muy pronto y retomaron la resistencia al gobierno central que han mantenido desde su primera rebelión en 2004.

Los huzíes son una secta chií de los zaydíes y deben su nombre a Hussein Badreddin al-Houthi, clérigo que lideró la revuelta contra el gobierno en 2004. Diversas rebeliones se han sucedido durante estos diez años en el noroeste del país, feudo de los huzíes. Sin embargo, en enero de este año lanzaron una ofensiva que les ha permitido conquistar territorios más allá de su zona tradicional, incluyendo la capital del país, Saná, y forzando al gobierno de Hadi a dimitir y a refugiarse en Adén. Desde entonces, se ha desatado un conflicto entre los huzíes, quienes presumiblemente cuentan con el apoyo de los partidarios del ex presidente Saleh, y el gabinete de Hadi, apoyado por los países árabes, especialmente sus vecinos del Golfo.

El conflicto se ha recrudecido debido a la intervención militar de una coalición internacional árabe liderada por Arabia Saudí desde finales del mes de marzo. El reino de los Saud ha desplegado en torno a 150.000 soldados en Yemen y bombardea las posiciones de los huzíes para evitar su avance. La coalición cuenta con el apoyo del resto de países del Consejo de Cooperación del Golfo (a excepción de Omán), Jordania, Sudán, Egipto y Pakistán, temerosos de que un triunfo de los chiíes huzíes pueda favorecer aún más la influencia de Irán en la región. Arabia Saudí no puede permitir un régimen chií en su frontera sur. La división de Yemen, con un 53% de suníes y un 46,9% de chiíes se ha convertido en la plasmación del conflicto que enfrenta a toda la región. Por si todo esto no bastase, el caos existente en el país ha facilitado el resurgimiento del movimiento secesionista del sur y la implantación de Daesh en su territorio, especialmente después de que una de las ramas de Al-Qaeda en la Península Arábiga jurase lealtad al autoproclamado califa Ibrahim (Abu Baker Al-Bagdadi).

La población civil, la verdadera víctima

En esta guerra subsidiaria entre las dos potencias regionales, Arabia Saudí e Irán, los grandes olvidados son los civiles. Según los datos de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), desde que comenzó el conflicto el 19 de marzo hasta el 18 de mayo el balance asciende a 1.870 víctimas mortales, la mitad de ellos civiles, y 7.580 heridos. Casi 16 millones de personas precisan de asistencia humanitaria, la mitad de ellos niños y niñas. Es una cifra alarmante teniendo en cuenta que la población del país asciende a unos 26 millones de habitantes.

Uno de los colectivos más afectados por el conflicto están siendo los niños y niñas. Así, 130 niños y niñas han sido asesinados durante los enfrentamientos y 260 han resultado heridos. 1,83 millones de niños y niñas han tenido que dejar de ir al colegio debido a que más de 3.500 escuelas han quedado afectadas por la guerra. Además, según datos de UNICEF, en torno a 160 niños y niñas han sido reclutados como combatientes por alguno de los bandos.

Otro de los aspectos más preocupantes del conflicto es la inseguridad alimentaria. 12 millones de personas se encuentran en riesgo de inseguridad alimentaria y 850.000 niños y niñas sufren de malnutrición aguda. El bloqueo naval al que está sometido el país dificulta la importación de fuel y de alimentos, contribuyendo al incremento desorbitado de los precios de los mismos e imposibilitando el acceso de la población en riesgo alimentario. Asimismo, el conflicto ha detenido la actividad agrícola y comercial, con lo que la distribución de alimentos es sumamente complicada.

Entre el 12 y el 17 de mayo se estableció una tregua humanitaria que ha permitido asistir a parte de la población, aunque con tan escaso tiempo hay muchas personas que han quedado fuera del alcance de los organismos internacionales que se encuentran sobre el terreno. Durante este tiempo, el Programa Mundial de Alimentos consiguió asistir a 1,3 millones de personas que se encontraban en emergencia alimentaria. UNICEF proveyó de agua potable a 1,2 millones de personas y de asistencia en saneamiento e higiene a 5.000 y dispensó asistencia prenatal a 1.750 mujeres embarazadas, asistencia sanitaria a 400.000 personas, asistencia sanitaria infantil y materna a 116.000 mujeres y niños y suministro nutritivo a 7.500 niños y niñas. Por su parte, OCHA ha proporcionado ayuda alimentaria a 1,5 millones de personas, distribuido kits de higiene a cientos de familias, se ha incorporado a centenares de niños y niñas a programas de nutrición y miles de personas han tenido acceso a cobijo y artículos no alimentarios. Tras ese paréntesis de cinco días, la violencia ha vuelto a recrudecerse.

Otra dimensión importante del conflicto la constituyen los desplazados internos y los refugiados. Mientras que las primeras ascienden a 550.000, los segundos se acercan a unos 30.000, desplazados a otros países de la península Arábiga o arriesgando sus vidas a través del Mar Rojo para llegar a las costas de Yibuti y Somalia. Pero no sólo se ven afectados los yemeníes. Los aproximadamente 250.000 refugiados somalíes que viven en el país y un millón de inmigrantes sobreviven en campos de refugiados, centros de acogida y zonas urbanas degradadas, sometidos a pésimas condiciones derivadas de los estragos del conflicto.

Teniendo en cuenta la situación, todos estos organismos internacionales han realizado llamamientos inmediatos para conseguir la financiación necesaria para prestar la asistencia humanitaria a la población civil afectada. La OCHA ha solicitado 237,7 millones de dólares, con los que se pretende llegar a 7,5 millones de personas durante los tres próximos meses. Estos se suman a los 747,5 millones de dólares necesarios para Plan de Respuesta Humanitaria previsto para 2015, del que aún sólo se ha financiado un 20%. Mientras tanto, el Programa Mundial de Alimentos ya ha recibido 225 millones de dólares.

La comunidad internacional ha pedido a los distintos grupos armados implicados en el conflicto que cumplan la legislación internacional y se atengan en su comportamiento a lo estipulado en el Derecho Internacional Humanitario, haciendo todo lo posible por proteger a la población civil de la violencia armada. La población yemení no puede ser el chivo expiatorio de las rivalidades regionales entre los Estados suníes y chiíes. De momento, seguimos a la espera de que el mensaje sea atendido por los diferentes actores combatientes.

Documentos relacionados:

Informe nº 8 OCHA

Flash Appeal OCHA

Regional Appeal Yemen OIM

Informe UNICEF

Informe PMA

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Datos relevantes

• El gobierno entregará una subvención de 150 dólares estadounidenses a las personas que han perdido sus hogares para que construyan un refugio antes del comienzo de la temporada del monzón en junio.

• Las víctimas mortales ascienden a 8.604 personas y los heridos a 16.808. Los daños materiales son cuantiosos.

• Sólo se ha completado un 16% de la ayuda necesaria solicitada por OCHA para hacer frente a la emergencia. Aún faltan 356,7 millones de dólares más.

Situación general

Nepal no ha conseguido recuperarse del terremoto del pasado 25 de abril cuando la tierra ha vuelto a estremecerse bajo los pies de los nepalíes. El 12 de mayo un segundo seísmo de magnitud 7,3 sacudió el país, en esta ocasión con epicentro en el distrito de Dolakha, a 176 km al noreste de Katmandú. Al terremoto principal siguieron réplicas de magnitud 5,6 grados con epicentro en Kodari y 6,3 grados con epicentro en el distrito Ramechap. A fecha de 18 de mayo, el balance asciende a 8.604 víctimas mortales, de las cuales 148 se produjeron en este segundo seísmo. Los heridos ascienden a 16.808 y los daños materiales se cifran en 488.789 casas destruidas y 267.477 dañadas, según los datos del Ministerio del Interior de Nepal.

El mal tiempo y los posibles deslizamientos de tierra ocasionados a consecuencia de los temblores, aumentan la dificultad de acceso y las labores de rescate, ya de por sí complicadas, en los distritos del norte del país.

A los terremotos ocasionales se une otra circunstancia ya prevista. En junio comienza la época del monzón en el sudeste asiático. Por ello, la prioridad fundamental es conseguir que toda la población tenga refugio antes del comienzo de la temporada monzónica. A este respecto, el gobierno nepalí ha aprobado una subvención de 15.000 rupias nepalíes (aproximadamente 150 dólares estadounidenses) para las personas que han perdido su hogar con el fin de que puedan adquirir los materiales necesarios para construir refugios temporales. Por ello, resulta imprescindible asegurarse de que todos los socios que proveen asistencia de refugio cumplan con los estándares mínimos establecidos por el Clúster de Protección, siendo la primera prioridad la lonas, seguida de cuerdas de nailon, mantas, utensilios de cocina y ropa. Ya existen 234 campamentos de desplazados a lo largo de 134 Comités de Desarrollo Locales y 20.606 kits familiares han sido distribuidos. Además, 3.009 mujeres y niñas han recibido atención en salud sexual y reproductiva en seis distritos.

La 69ª sesión de la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó el pasado 13 de mayo el proyecto de resolución A/69/L.66 que persigue el "Fortalecimiento de las actividades de socorro de emergencia, rehabilitación y reconstrucción en respuesta a los efectos devastadores del Terremoto en Nepal". Para ello es necesario que los donantes respondan al Llamamiento Inmediato de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas (OCHA). De los 423 millones de dólares solicitados, sólo se han recibido 66,3, un 16%, de los cuales 15 millones de dólares pertenecen al Fondo Central de Respuesta a Emergencia de Naciones Unidas (CERF). Aún faltan 356,7 millones de dólares necesarios para cubrir necesidades apremiantes de la población nepalí, como la seguridad alimentaria, el cobijo, la atención médica, las condiciones sanitarias e higiénicas, nutrición o las comunicaciones de emergencia.

La ayuda de emergencia es necesaria para aliviar el sufrimiento inmediato de la población. Sin embargo, se hacen indispensables medidas que contribuyan a evitar los daños que producen los previsibles desastres naturales. Nepal ha sufrido más de 25 terremotos en los últimos 25 años. Al menos, al gobierno nepalí, esta situación no debería cogerle por sorpresa. Existe la necesidad imperiosa de establecer una estrategia nacional destinada a gestionar y reducir el riesgo que provocan estos desastres naturales. El reciente "Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030", aprobado el pasado 18 de marzo en la III Conferencia Mundial sobre RRD ofrece algunas directrices para la actuación de las autoridades nacionales, que pasan por la comprensión de los riesgos, el fortalecimiento de la gobernanza y la inversión en medidas eficaces que contribuyan a aumentar la resiliencia de la población. El apoyo que la cooperación internacional debe aportar en esta área a un país como Nepal es fundamental. Sin estrategias de prevención y de mitigación de los daños provocados por los caprichos de la naturaleza, será muy complicado que Nepal pueda avanzar en otros indicadores como el Índice de Desarrollo Humano (IDH) o la reducción de la mortalidad infantil y del desempleo.

Las condiciones geográficas de Nepal no pueden alterarse, pero sí el efecto que tienen sobre su población. El gobierno de Nepal no debe permitir que la vida diaria de los nepalíes consista en un encadenamiento de catástrofes.

Informe de situación nº 16 OCHA

Fuente: Samaritan's Purse, 2015. Un hombre transporta un saco de raciones alimentarias

 

wfp.org

Desde 2009 la situación humanitaria en Nigeria se ha complicado, en gran parte, a raíz de la conversión del grupo islámico Boko Haram en un grupo yihadista salafista. Desde entonces, los datos disponibles sugieren que Boko Haram ha acabado con la vida de entre 9.000 y 18.000 personas . Asimismo, más de 1,5 millones de personas han huido de sus hogares debido a las ofensivas perpetradas . El grupo ha atacado diversas localidades de los Estados del norte y ha llegado incluso a golpear en la capital, Abuya. Desde inicios del pasado año y aún más desde que ha jurado lealtad a Daesh (el llamado Estado Islámico) Boko Haram ha incrementado notablemente el ritmo y nivel de sus acciones violentas, bajo el liderazgo de Abubakar Shekau (que sucedió a Mohamed Yusuf en 2009). Hasta ahora ni el ejército de Nigeria ni los contingentes desplegados conjuntamente por Chad, Níger y Camerún han conseguido detener su avance. Como resultado de esta nueva oleada de violencia más de 168.000 personas se han visto obligadas a huir hacia países vecinos como Chad, Camerún y Níger.

Aun así, el hecho de cruzar una frontera no garantiza una mayor seguridad a los refugiados, ya que el grupo yihadista opera en esos mismos países. Por otra parte, la llegada de esas personas también complica la situación humanitaria en esas zonas fronterizas. Por ejemplo, una parte de los refugiados que huyeron hacia el noroeste (cerca de 7.000) se quedaron en las islas del lago Chad, que delimita la frontera entre Chad y Nigeria, en busca de mayor seguridad . No obstante, Boko Haram ha seguido a los refugiados hasta la zona del lago Chad atacando a varios pueblos. Sirva de ejemplo el ataque del pasado 13 de febrero en Ngouboua, pueblo que bordea el lago, donde Boko Haram llevó a cabo una ofensiva contra las 3.000 personas allí refugiadas . Este no fue, sin embargo, el primer ataque en Chad, puesto que ya el 31 de enero, en Kantanrom (una isla en el mismo lago), el grupo armado asedió el pueblo. Con el flujo de refugiados y la amenaza de Boko Haram, el nivel de seguridad en la región del lago Chad se ha deteriorado mucho y resulta cada vez más difícil garantizar su bienestar porque los trabajadores humanitarios basados en el campo de refugiados en la ciudad Baga Sola, cerca del lago, se encuentran con grandes obstáculos para desplazarse a las islas.

Uno de los campos de refugiados en Chad es Dar es Salaam, que alberga a casi 3.000 personas que han huido de la violencia. En este contexto, las organizaciones humanitarias se enfrentan a grandes limitaciones de recursos y de financiación. Por otra parte, el clima de la región del Sahel crea grandes dificultades debido a la falta de lluvias y a la escasez de recursos para la alimentación, que se ha visto agravada por el cierre de las fronteras con Nigeria por parte del gobierno de Chad. Organizaciones como el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Cruz Roja de Chad están tratando de distribuir raciones alimentarias pero, aun así, las necesidades siguen sin cubrirse y la gente sólo está consumiendo 850 calorías cada día, cantidad insuficiente para un adulto .

Debido a esas limitaciones para un acceso adecuado a la alimentación y el agua, la zona del lago Chad necesita ayuda externa y suficiente financiación para que las organizaciones humanitarias puedan prestar asistencia. Sin embargo, éstas no tienen a día de hoy los fondos apropiados. Por ejemplo, en su llamamiento para el año 2014, el Fondo para la Infancia de las Naciones Unidas (UNICEF) solicitó 62,5 millones de dólares, pero solo se pudo disponer del 58% (36,1 millones de dólares) . Para 2015 la organización necesita 63,1 millones de dólares para llevar a cabo sus acciones de salud, alimentación, educación y protección. En su informe de situación humanitaria de Chad, con fecha de 23 de febrero, confirma que solo se han recaudado 130.000 dólares . Pero UNICEF no es la única organización que está sufriendo esta falta de financiación; el PMA está en Chad atendiendo las necesidades de las personas pero necesita más fondos para cumplir sus objetivos. Su llamamiento para llevar a cabo una operación especial que provea los servicios de transporte aéreo seguro y eficiente para la comunidad humanitaria requiere de unos 20 millones de dólares y es importante tener en cuenta que esta organización solo depende de fondos voluntarios .

Según el "Financial Tracking Service", de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) de Chad, solo se han cubierto el 16% de los fondos solicitados en su plan estratégico de respuesta para 2015. Dicho plan solicita 572 millones de dólares y solo se han recaudado 92,1 millones . Un plan estratégico sólo es necesario cuando una crisis humanitaria necesita la ayuda de más de una agencia dada la gravedad de la situación.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) lanzó un Plan Regional de Respuesta para los Refugiados nigerianos (RRRP, por sus siglas en inglés) el 9 de abril solicitando 174,4 millones de dólares para garantizar el acceso a servicios básicos como refugio, alimentación, salud, educación, así como agua, saneamiento e higiene. Según un artículo de las Naciones Unidas que lleva por título "Aid agencies urgently appeal for USD 174 million to help Nigerian refugees in Cameroon, Chad and Niger," aproximadamente 15.000 nigerianos han huido a Chad a causa de la violencia en su país desde enero de este año.

Este Plan y otros llamamientos de organizaciones dan mayor visibilidad a la crisis humanitaria de los refugiados en Chad; no obstante, sin la financiación adecuada sus acciones no se cumplirán.

 


 

1. http://africacheck.org/reports/have-13000-people-been-killed-in-nigerias-insurgency-the-claim-is-broadly-correct/

2. http://www.newvision.co.ug/news/665703-lake-chad-area-in-full-blown-humanitarian-crisis.html

3. http://reliefweb.int/report/chad/views-field-life-nigerias-refugees-chad

4. http://internacional.elpais.com/internacional/2015/02/13/actualidad/1423853729_194966.html

5.http://www.theguardian.com/global-development-professionals-network/2014/sep/12/chad-hunger-malnutrition-humanitarian-crises

6. http://www.unicef.org/appeals/files/Chad_HAC_MYR_-_final.pdf

7. http://reliefweb.int/sites/reliefweb.int/files/resources/UNICEF%20Chad%20SitRep%20Jan-Feb%202015.pdf

8. http://documents.wfp.org/stellent/groups/internal/documents/projects/wfp271049.pdf

9. http://fts.unocha.org/pageloader.aspx?page=emerg-emergencyDetails&appealID=1077

10. http://www.unhcr.org/55266f7d6.html

Plan

 

un.org

Port Vila, Vanuatu (30 de marzo de 2015). El ciclón tropical Pam sacudió el archipiélago de Vanuatu el día 13 de marzo de 2015, destrozando viviendas, infraestructuras y la red eléctrica, así como la mayor parte de los cultivos en el país, principalmente agrícola. El Coordinador Humanitario para Vanuatu, Osnat Lubrani, visitó la provincia de Tafea el sábado pasado para valorar el impacto causado por el ciclón sobre la población.

"Es desgarrador ver la enorme magnitud de la devastación", afirmó Lubrani. Tafea fue una de las provincias más afectadas cuando el ciclón tropical Pam tocó tierra hace dos semanas.

"Aunque ya podemos ver el impacto positivo derivado de la operación de ayuda de emergencia dirigida por el Gobierno, todavía tenemos que intensificar los esfuerzos para garantizar que todas las islas está provistas de alimentos, agua, refugio y atención médica, manifestó Lubrani. "La emergencia todavía no ha terminado".

Al hacer mención a la fortaleza de la población, Lubrani continuó diciendo: "Estoy impresionado por la capacidad de recuperación de las personas que ya están empezando a rehacer sus vidas con la ayuda de las autoridades locales y la comunidad internacional".

Asimismo, advirtió de una posible segunda emergencia en Vanuatu. El ciclón destruyó más de 90% de los cultivos, dejando una población que en gran medida depende de la agricultura de subsistencia sin fuente de ingresos, así como una posible inseguridad alimentaria a largo plazo. "Una de las mujeres que conocí me comentó que necesitan urgentemente ingresos, ya que no tienen nada que vender en el mercado local y no hay dinero para comprar ni siquiera jabón.

Lubrani se reunió con las autoridades provinciales, evaluó los daños producidos en la infraestructura local y visitó uno de los lugares de distribución de ayuda. "Vamos a seguir apoyando al pueblo de Vanuatu y hago un llamamiento a la comunidad internacional para que respalden nuestro trabajo sobre el terreno". La ONU y ONG asociadas han comenzado a ofrecer a las familias kits de semillas para garantizar la seguridad alimentaria en la zona a largo plazo, y apoyará al Gobierno en la restauración de la infraestructura comunitaria y la reactivación de las actividades económicas.

La ONU precisa 29,9 millones de dólares para cubrir las necesidades durante tres meses de las 166.000 personas afectadas por el ciclón. Hasta la fecha, se han comprometido 6,4 millones de dólares desde el lanzamiento del llamamiento inmediato el 24 de marzo, aunque se precisa más apoyo.

Dos semanas después de que el ciclón tropical Pam golpeara Vanuatu, la respuesta humanitaria llegó a las 22 islas del país, pese a los desafíos logísticos significativos debido a la propagación geográfica del archipiélago.

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Más información sobre el ciclón Pam aquí