Fuente de la fotografía: www.aecid.es

El día 4 de julio, tuvo lugar la presentación del informe anual de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas (ODM) en el emblemático edificio de la Casa de América, en Madrid. La exposición fue llevada a cabo por Amalia Navarro, coordinadora de la Campaña del Milenio; Josefina Maestu, directora del Programa de ONU-Agua para la Promoción y Comunicación en el Marco del Decenio; Bruno Moro, director del Fondo para el Logro de los Objetivos del Milenio y Javier Hernández, subdirector de la Secretaría General de Cooperación Internacional para el Desarrollo (SGCID) quien clausuró el acto.

Unos y otras hablaron de los logros obtenidos en materia de desarrollo humano, entre los que cabe destacar la considerable ampliación del acceso al agua potable a nivel mundial, la reducción de la pobreza extrema, de la mortalidad infantil o las mejoras habidas en materias de educación y salud.

Asimismo, los participantes reconocieron que queda un largo camino por recorrer, por ejemplo en cuestiones de género (el empoderamiento de las mujeres sigue siendo todavía una utopía) o de medio ambiente, pues no sólo no se han reducido las emisiones de CO² a la atmósfera, sino que han aumentado, un hecho que unido al aumento de la población urbana y a la falta de acceso a saneamiento básico va a agravar el problema de contaminación de nuestro planeta.

Moro destacó la necesidad de nutrir el Fondo para el Logro de los Objetivos del Milenio y recordó la importancia de los principios de la Declaración de París de 2005, señalando la coherencia y la coordinación como puntos clave para hacer frente a los desafíos del milenio. Maestu, por su parte, recordó que existen importantes diferencias regionales en los logros de los ODM, siendo África Subsahariana una de las zonas del mundo que más retos plantea.

Durante la presentación se mencionaron otros temas, como la seguridad alimentaria, la infancia y la nutrición, la importancia de la participación ciudadana o la necesidad de construcción de paz como paso previo al desarrollo. Por último, a menos de 1.000 días de la meta planteada en 2015, Navarro nos transmitió un mensaje: los cambios son posibles.

Y así lo demuestran los datos. Pero sigue siendo necesaria una mayor implicación de la comunidad internacional no sólo para lograr los objetivos de la agenda de desarrollo del milenio, sino de todas las agendas nacionales e internacionales que promuevan el desarrollo humano.