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www.flickr.com; autor: George Fox Evangelical Seminary

En Etiopía, 2 de cada 5 niños padecen retraso en el crecimiento. Un 28 % de la mortalidad infantil está asociada con la malnutrición. El 16 % de las repeticiones de curso en enseñanza primaria están asociadas a retrasos en el crecimiento.

Estas son sólo algunas cifras que muestra el informe "El coste del hambre en Etiopía: implicaciones para el crecimiento y la transformación de Etiopía" publicado durante el presente mes de junio y que pretende alertar sobre cuáles son los costes sociales y económicos de la desnutrición infantil. Con la facilitación de varios actores, como la República Democrática Federal de Etiopía o el Instituto de Salud Etíope y llevado a cabo por el Programa Mundial de Alimentos, la Comisión Económica para África, la Unión Africana y NEPAD, el estudio forma parte de uno más amplio denominado "El Coste del Hambre en África" (COHA, por sus siglas en inglés), que estima los impactos de la desnutrición infantil en muchos otros países africanos, como Kenia, Malawi o Uganda.

La desnutrición infantil es un problema que causa graves consecuencias a largo plazo, tanto a nivel físico como psíquico. Si el cuerpo, las capacidades físicas y psíquicas no se desarrollan en su totalidad durante los primeros años de vida, el niño o niña en cuestión se convertirá en un adulto o adulta con menor independencia, menor capacidad de trabajar y de formarse intelectualmente, y probablemente tendrá problemas de salud, tal como los datos muestran. Si a eso le sumamos un deficiente sistema sanitario, en el que sólo 3 de cada diez niños reciben atención primaria adecuada, la situación es si cabe más grave, lo cual desemboca en una necesidad urgente de impulsar políticas públicas que salvaguarden la salud, unidas a una promoción de los servicios nutricionales como un área más a prestar a los ciudadanos y ciudadanas etíopes.

El recién publicado informe y los que vendrán a partir de ahora muestran datos económicos en una clave de coste/beneficio. Si bien no podemos reducir a esto las vidas humanas que se pierden por el camino, ni podemos poner valor económico a la mortalidad causada por el hambre, sirve como herramienta o incluso un pretexto más para realizar un llamamiento a la comunidad internacional para implantar medidas reales que, más allá del mero asistencialismo, erradiquen una inseguridad alimentaria que padecen millones de africanos y africanas y que, recordemos, no es algo pasajero sino estructural.

Para descargarse el informe completo véase el siguiente enlace:

http://reliefweb.int/sites/reliefweb.int/files/resources/wfp-ethiopia-hunger.pdf
Fuentes: Reliefweb y World Food Program

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