Construir una "infraestructura de construcción de la paz" no significa que estamos sólo interesados en "poner fin" a algo no deseado. Estamos dirigiéndonos hacia la creación de relaciones, las cuales en su totalidad forman nuevos modelos, procesos y estructuras.

John Paul Lederach

En su forma conceptual, la construcción de la paz es un proceso continuo, hacia el cual cada sociedad debe aspirar en función de su contexto y de su propia historia. Tiene por objetivo capacitar a una sociedad para el manejo de sus conflictos sin recurrir al uso de la fuerza. Cada situación es única, no existe un modelo único o "una receta milagrosa".

La construcción de la paz tiene que ser entendida no sólo como un concepto complejo y transversal pero también como una estrategia dinámica en mutación perpetua.

En los años noventa surgió el marco internacional de la construcción de la paz con la publicación de la Agenda por la Paz, una iniciativa de Boutros Boutros-Ghali el Secretario General de Naciones Unidas en aquella época. En su comienzo, traducía la voluntad por parte de la comunidad internacional de diseñar una estrategia para hacer frente a los cambios estructurales de la seguridad internacional post guerra fría. En esta nueva etapa de los conflictos armados (Mary Kaldor, "Nuevas Guerras") los actores involucrados han cambiado bastante, exigiendo una respuesta más adecuada.

El enfoque de construcción de la paz no puede ser condicionado sólo al corto plazo, también incluye actividades de medio y largo plazo creando una relación estrecha entre seguridad y desarrollo. En estas actividades se busca asegurar además un nivel de seguridad humana sostenible. Estas pueden variar, según las circunstancias en el terreno, entre una definición minimalista o una más amplia. Existen varios enfoques e interpretaciones distintos del concepto dentro de la comunidad de la construcción de la paz. Por ejemplo, el Gobierno de Canadá apuesta más por medidas militares mientras que otros se centran en crear una paz duradera a través de la salud, la educación y la seguridad económica."

España expuso recientemente su voluntad de contribuir como un activo constructor de la paz. El "Documento de Estrategia Sectorial (DES) sobre Construcción de la Paz y Prevención de Conflictos en la Cooperación Española al Desarrollo", elaborado por el Plan Director de la Cooperación española 2005-2008, refleja un importante esfuerzo para crear una coordinación y consistencia de políticas sobre la construcción de la paz.

Las últimas iniciativas al nivel de cooperación internacional como fue la Declaración de Paris y los resultados de la experiencia acumulada en situaciones de conflictos, permiten destacar la necesidad de encontrar un equilibrio entre intervención internacional y apropiación nacional. Una estrategia de construcción de la paz tiene que estar orientada en función de las capacidades y las necesidades de cada sociedad. ¿Qué mejor ejemplo que la creación de una Unión Europea en un continente asolado por la violencia para apostar hacia iniciativas nacionales?

Para evitar todo tipo de instrumentalización de la construcción de la paz como herramienta para otros fines y para asegurar que su aplicabilidad se adapte a los cambios en términos de seguridad internacional y de seguridad humana, es necesario que tenga un carácter multilateral. En definitiva, contar con una mayor coordinación por parte de la comunidad internacional en su conjunto (gobiernos, militares, organismos internacionales, ONGs, think tanks, etc.) es la única manera de conseguir una mejora continua y sostenible. España como reciente actor en ésta área dispone de un gran flexibilidad para actuar y por lo tanto tiene la ventaja de poder aprender de la experiencia acumulada de otros países para diseñar su estrategia y conseguir este fin.