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accioncontrahambre_lhYa no se trata solo de la sequía y la pobreza: las malas cosechas en EE.UU. y Rusia (relacionadas con el cambio climático global) van a golpear también duramente a las poblaciones más vulnerables de Sahel. Solo en julio y agosto el precio de los cereales ha aumentado un 20% en la región. Tras la mala cosecha de 2011, la demanda de cereales (alimento básico en la dieta de estos países) al mercado internacional se mantiene alta, sus precios internacionales están al alza y los términos de intercambio para los pastores (relación entre sacos de cereal conseguidos a cambio de animales) se mantienen altamente desfavorables para estos.

Algunas buenas noticias

Pero no todo son malas noticias: los niveles de precipitaciones han sido (con excepción de algunas regiones de Senegal, Níger o Chad), normales o por encima de la media y los cultivos para la próxima cosecha se están desarrollando en buenas condiciones. Los pastores, aunque muy debilitados, pudieron reiniciar su actividad en julio gracias a la regeneración de los pastos y los agricultores deberían contar con nuevos alimentos a finales de septiembre o principios de octubre.

Por otra parte, los esfuerzos de gobiernos y organizaciones humanitarias durante las fases prevención y emergencia de han dado buenos resultados, rebajando el pico de la crisis. Solo Acción contra el Hambre está ayudando a cerca de 800.000 personas con programas de nutrición y ayuda alimentaria. El Gobierno de Níger, por ejemplo, ha reducido en un millón sus estimaciones de casos de desnutrición aguda entre niños menores de cinco años. "Esto nos ha demostrado que la pasividad no es una respuesta, y que actuar da resultados", afirma el Director General de Acción contra el Hambre, Olivier Longué.

Cólera e inundaciones

Este panorama ha quedado empañado por el brote de cólera, que ya ha infectado a 20.000 personas en la región y las recientes inundaciones en Níger (400.000 afectados), Chad (370.000 afectados) y Senegal. Los equipos de Acción contra el Hambre se han movilizado para atajar la epidemia.

Se aproxima la fase de rehabilitación

Aunque en general las condiciones para el crecimiento y desarrollo de los cultivos estén siendo buenas, es muy importante no cortar la ayuda bruscamente: "la recuperación de la salud nutricional es un proceso y no un remedio inmediato y además la población sale de esta crisis totalmente debilitada, habiendo vendido en muchos casos todos sus animales y enseres y altamente endeudada. Comienza un periodo de acompañamiento que tiene como fin no solo volver al punto de partida sino aumentar la resiliencia de la población ante futuras crisis", explica Álvaro Pascual, responsable de seguridad alimentaria del Equipo de Emergencias de Acción contra el Hambre. Es importante, de la misma forma, no bajar la guardia y seguir monitoreando la evolución de las cosechas.

¿Cómo se hará la rehabilitación? "Tenemos un abanico de posibilidades, desde entregar ganado a los pastores que lo han perdido hasta establecer sistemas de gestión de las cosechas que permitan a los agricultores reservar una parte para el periodo en el que aumentará su precio, o promover cultivos de fuera de temporada o huertos familiares para diversificar la dieta y aumentar los micronutrientes", explica Álvaro. Otra modalidad que ha mostrado su éxito en otras crisis consiste en los programas de "dinero por trabajo": "una vez que los hombres y mujeres han terminado la cosecha y vuelven a estar fuertes para trabajar puede ser muy útil entregarles un jornal a cambio de tareas para reforzar su adaptación al cambio climático, como la construcción de diques y represas para aumentar la retención del agua de lluvia". Tampoco hay que olvidar el lado nutricional: es muy importante seguir monitoreando a los niños que han padecido desnutrición aguda, seguir diagnosticándola y, sobre todo reforzar la capacidades del personal sanitario local de detectarla, tratarla y de la de las madres para prevenirla". Pascual recuerda, no obstante, que la información disponible del norte de Malí sigue siendo muy limitada y que sigue activo el riesgo de plaga de langostas en Malí y Níger.

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