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WorldCom-LolaMora_-_junio_2013

No son todos los estados que forman Sudán del Sur ni es toda su población la que sufre la guerra pero la rivalidad entre los dos grandes hombres –que representan a dos grandes tribus- históricos de la lucha por la independencia de la República Islámica de Sudán, es la razón por la que el país se ha paralizado y se ha sumido en semejante catástrofe.

En una entrevista en el programa HardTalk, de BBC Mundo, el pasado 19 de mayo, el Presidente de la República, Salva Kiir Mayardit, dinka, elude su responsabilidad directa por la violencia desatada el pasado mes de diciembre en Juba, y apunta a su oponente, el nuer, ex vicepresidente del gobierno, Riek Machar. Salva Kiir admitió en la entrevista que habrá hambruna si la guerra no cesa y que no dejará su cargo antes de la celebración de elecciones.

Los nuer y los dinkas -las dos tribus más poderosas y numerosas- entraron el pasado mes de diciembre en una espiral de ataques y contrataques donde los asesinatos son vengados en actos igualmente violentos. La Unión Africana, la Comisión Interna de Derechos Humanos, Amnistía Internacional y Naciones Unidas conducen investigaciones para determinar responsabilidades por las violaciones de derechos humanos y los crímenes de guerra cometidos.

Crisis visible

Las cifras, siempre frías y abstractas, apenas dan para imaginar la tragedia que vive el país más joven de África. Pero es un hecho que desde el pasado mes de febrero, punto álgido del conflicto, la situación no ha hecho más que empeorar. 3.5 millones de personas dependen de ayuda externa y un millón ya no vive en su casa sino a la intemperie, en campamentos habilitados para el refugio temporal o en países vecinos.

El cólera, contra el que se pusieron miles de vacunas entre febrero y abril, ha sido imparable y ya se está cobrando vidas en la capital; algunas escuelas han cerrado. Fuera de Juba, tener semillas y poder mantener el ganado con vida son dos cosas fundamentales para la sobrevivencia de las familias o grupos, por eso bajo el momentáneo cese de hostilidades, el Programa Mundial de Alimentos de ONU (FAO) distribuye paquetes de ayuda básica. La Oficina de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) dice que para diciembre, 1 de cada 2 sur sudaneses estará directamente afectado por la guerra.

El pasado día 20, con el fin de revertir la apatía y la desidia, tuvo lugar en Noruega una conferencia entre países donantes. Han prometido 600 millones de dólares; hace falta más de un billón, según Naciones Unidas.

Retórica en papel mojado

El pasado 23 de enero, el Acuerdo para el Cese de Hostilidades firmado en Adís Abeba, prometía el fin del conflicto un mes después de sus inicios. Puro papel mojado, ambas facciones lo ignoraron. De hecho, a partir de entonces comenzaron las semanas más cruentas. Al menos tres ciudades importantes sur sudanesas son hoy cenizas y escombros: Bentiu, Malakal y Bor. Entre febrero y abril, nuer y dinkas saquearon, incendiaron, robaron y mataron. Hay niños reclutados como combatientes, violaciones sexuales a niñas y mujeres y el rapto de mujeres jóvenes (una práctica ancestral entre varios clanes y tribus del país).

Los acuerdos paulatinos alcanzados en la mesa de negociación, instalada desde enero en la capital etíope, y auspiciados por la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo (IGAD, en inglés), tienen como eje central el reconocimiento de que no hay solución militar a esta crisis y que una paz duradera solo será alcanzable a través del diálogo. El abismo que separa la retórica de los actos es gigante.

Por el momento, ambos líderes mantienen una esmirriada tregua de un mes, que ya se ha pasado por alto y que firmaron sin apenas dirigirse la palabra. Este cese de las hostilidades permitirá la entrega de comida, semillas y otras cosas básicas.

El enfrentamiento entre dinkas y nuer no es el único. Entre 2012 y 2013, en el condado Gran Pibor, estado de Jonglei, los murle –otro de los grupos étnicos del país- se rebelaron contra el gobierno central de Salva Kiir para exigir servicios básicos, derechos políticos y mayor autonomía administrativa. Los enfrentamientos produjeron muchos muertos y el uso de violencia contra la población civil. Este conflicto se ha resuelto con la firma de un acuerdo de paz hace unas semanas. Y así, desde 2011, fecha de la creación del nuevo estado africano, se han sucedido otros conflictos intercomunales, a veces de menor escala, aunque casi siempre violentos y con el resultado de muerte, destrucción y heridas abiertas que algún día, en algún momento serán vengadas.

En un artículo reciente, la antropóloga canadiense Carol Berger detallaba el trasfondo de la violencia en Sudán del Sur. Dice Berger que cualquiera que intente responder a la cuestión de si habrá responsabilidad individual por los crímenes cometidos en el país debe saber que "la responsabilidad por la muerte de otros tiene una naturaleza comunal (colectiva) y que es una norma en todo el país". Carol Berger, quien ha vivido años en la ciudad sursudanesa de Rumbek, explica que el acto perpetrado por un individuo es visto en realidad como un acto cometido por todas aquellas personas relacionadas con este. Según Berger, decir que la guerra de diciembre estalló por una lucha de poder entre el presidente Salva Kiir y el ex vicepresidente Riek Machar es no entender la naturaleza del sistema político militar de los dos grupos culturales dominantes, los dinka y los nuer.

Ambos grupos reanudarán las negociaciones políticas en junio, en Addís Abeba, con presencia de la sociedad civil, las iglesias y los aliados regionales. Uno de los puntos principales acordados es la instalación de "un gobierno de transición de unidad nacional" que conducirá a la celebración de elecciones. Ni Machar ni Kiir parecen dispuestos a soltar poder, un gobierno de transición sin ellos es lo deseable pero es imposible. La paz y la seguridad del país se discutirán de nuevo entorno a una mesa diplomática pero son Kiir y Machar –dinkas y nuer- quienes tienen la última palabra porque son quienes colocaron al resto del país en el precipicio.

SISTER ELENA: LA BUENA VOLUNTAD DE LA GENTE Y LAS MUJERES RECONSTRUIRÁN ESTA TERRIBLE SITUACIÓN

Elena Balatti, o Sister Elena, es monja comboniana, italiana, directora de la Radio Sout al Mahaba o La Voz del Amor, la emisora católica del estado petrolero Alto Nilo. Es una mujer en hábito decidida a poner en pie la emisora cuando la guerra en Sudán del Sur acabe. Dice con pleno conocimiento de causa que la inversión para la reconstrucción de la emisora será en tecnología ligera y barata. Si hay que salir corriendo de nuevo que sea posible cargar el archivo sonoro, las cuentas, la información... En diciembre del año pasado, mientras los rebeldes entraban en la emisora que dirige y robaban coche, computadoras, memorias, micros... Sister Elena pensó ´nunca más´.

Esta entrevista fue realizada en la capital del estado, Malakal, por WorldCom Foundation-LolaMora Producciones (WCLM) el 19 de febrero. Sister Elena y las otras monjas de la congregación tuvieron que abandonar su casa y refugiarse, ya no quedaba nada que rescatar y su vida corría peligro. Entrevistador y entrevistada, sentados en la capilla instalada en una de las carpas del campo de desplazados de la ONU. Ambos atrapados, al igual que más de 20.000 personas, mientras los rebeldes del ex vicepresidente de la República, Riek Machar, y el Ejército Blanco se tomaban la ciudad con enorme violencia, matando, violando y secuestrando a nueve chicas. El estado Alto Nilo sigue sufriendo constantes ataques desde entonces.

WCLM: Esta es la tercera vez que Malakal ha sido ocupada y saqueada. Casas quemadas, personas asesinadas, bancos robados... ¿Por qué está sucediendo una vez más? ¿Cuál es la lógica?

Sister Elena: El país ha entrado en una crisis muy seria que no podemos decir que fuera completamente inesperada. Los sur sudaneses decían que hasta la independencia tenían un enemigo común y con ella, había asuntos internos que tenían que ser resueltos. Hay elementos en la historia de este país como la rivalidad entre diferentes grupos étnicos, antes era por tierra, ganado y recursos, rivalidades que suceden desde sus ancestros. Cuando la independencia llegó, y los sur sudaneses tuvieron la tierra en sus manos, un nuevo elemento entró a jugar, el poder político. El poder político se ha convertido en la cuestión central, lo que importa es quién controla el país, ya no es la tierra o el ganado. Algunos políticos tienen mentalidad bélica y el proceso para adquirir una actitud diferente de la militar lleva tiempo. Para ellos, tener poder político es una ganancia, no un servicio público. Lograr tener las mejores tierras y los puntos de agua era lo realmente importante para algunas etnias, en el pasado. Pero hoy algunas tribus, y no se puede generalizar, ven que el poder político es el logro más importante para su gente y su tribu. Esto es muy complejo y yo no puedo hacer un análisis profundo pero es mi opinión sobre lo que está ocurriendo.

Hay otro asunto, algunos políticos han explotado su pertenencia tribal para ganar seguidores y reclutar apoyo militar, ya no hablamos solo de simpatizantes sino de grupos que dan apoyo usando la fuerza militar.

Así que esta crisis es el resultado de las tensiones que siempre han estado bajo la superficie entre líderes del SPLA o líderes de diferentes tribus y que son luchas ancestrales por la tierra y el ganado. La arena se ha movido de las batallas con machetes, por el ganado y los recursos, en zonas rurales al campo político por el control del país, donde usan más armas y mucho más sofisticadas.

Los diez estados de Sudán del Sur se dividen en tres grandes provincias históricas: Bahr el Ghazal, Ecuatoria y el Gran Nilo Alto (región petrolera donde se sitúa Malakal).

WCLM: ¿Es la misma situación para todo el país o solo para los ecuatorianos (población que vive en los tres estados del sur)?

SE: Sí, este país fue creado sobre un mapa, una crítica a la actuación de los poderes coloniales. Los analistas coinciden en que hubiera sido mejor si la gente hubiera sido consultada y hubieran existido divisiones político-administrativas según tribus. En la práctica es difícil imaginar cómo porque hay 60 tribus en Sudán del Sur, difícil imaginar un país para cada una. Pero está claro que deberían haber participado en definir al menos el sistema político porque cada tribu tiene una aproximación al poder diferente. En este sentido, los ecuatorianos son tribus con una aproximación al poder diferente comparados con los nilóticos (población de El Gran Nilo Alto y Bahr el Ghazal) definitivamente, y durante la guerra por la independencia su participación tuvo un perfil más bajo que la de los nilóticos. Y ahora es demasiado pronto para que ellos tengan algo que decir en los asuntos políticos del país. La historia es aún muy reciente en este sentido. Quizás después de esta terrible rebelión actual, incluso los políticos que hoy usan el poder de las armas vean el sentido de la paz.

WCLM: ¿Cómo ve el futuro del país, puede salir algo positivo de esta crisis?

SE: Cuando esta rebelión –que ha cobrado proporciones enormes- termine, lo cual tomará tiempo, no sabemos qué va a pasar; si el país va a permanecer unido o no. Vamos a ver si los políticos son lo suficientemente sabios como para ver que esta terrible situación es una advertencia de que cualquier conflicto interno –que inevitablemente afecta a cualquier país- debe ser resuelto a través del diálogo político, la negociación y la diplomacia; y que jamás vuelva a darse apoyo militar por simpatías o lealtades con un político o por pertenencia tribal. Precisamente este asunto de las pertenencias tribales es lo más sensible, creo que esta experiencia-crisis ha mostrado lo peligroso que puede ser jugar con este sentimiento con gente que ha convivido mucho tiempo y a los que se pone en contra por ninguna razón. La confrontación que está ocurriendo estos días para destruir casas, tierras y propiedad, por la única razón de pertenecer a una tribu u otra, al fondo, no es suficiente razón para llegar al extremo en el que estamos ahora. Creo que si los políticos logran crear un espíritu nacional no tribal, si logran crear progresivamente un sentimiento nacional más fuerte que el tribal y convencen a la gente de que están ahí para resolver los problemas de todos los ciudadanos de Sudán del Sur, las asperezas se irán limando...No quiero usar una expresión tan fuerte pero sí, las relaciones irán suavizándose. Creo que la comunidad internacional, como la Unión Africana, debería ayudar a Sudán del Sur a salir de esta crisis. Y Sudán del Sur debería aceptar la ayuda. Y empezar de nuevo otra vez.

WCLM: ¿Qué función tiene la emisora que dirige? Teniendo en cuenta que las heridas son profundas y que no tienen cobertura en Nasir (un enclave importante en la actual guerra por el control del Alto Nilo).

SE: Sí los medios de comunicación tienen un rol importante en difundir mensajes de reconciliación, y así lo ha establecido la Conferencia Episcopal. Esta mañana, una mujer nuer me decía: ´cuando todo pase tenemos que preparar mensajes dirigidos a las madres porque ellas son las que están en casa ahora diciendo a sus hijos, maridos y hermanos: vayan a vengar la muerte de los familiares que nos han asesinado´. Ella me decía que las mujeres están alimentando el conflicto porque están dolidas y si continúa así, el conflicto nunca acabará. El plan para la radio es ampliar la cobertura de la emisora a todo el estado. Cuando llegue la paz, pondremos este plan en marcha y llegaremos a Nasir.

WCLM: ¿Algún comentario final?

SE: Lo que estamos viviendo estos días no tiene precedentes en la historia de Sudán del Sur, es un juego del diablo, pero la buena voluntad de la gente reconstruirá esto. Desde tiempos ancestrales, las mujeres juegan un papel positivo y lo también ahora lo tendrán para reconducir esta terrible situación.

Fuente fotografía: WorldCom-LolaMora - junio 2013

 
 

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