Ya está disponible el vídeo completo del Seminario Web "Acción humanitaria en la práctica: lecciones aprendidas y buenas prácticas", con Luisa Fernanda Pineda, celebrado el 4 de noviembre de 2019.

Para reproducir el vídeo completo, por favor haz click aquí

 

LFP

 

Luisa Fernanda Pineda es Economista, especialista en cooperación internacional para el desarrollo y máster en microfinanza y desarrollo social. Lleva 9 años trabajando en la asistencia de personas afectadas por desastres y víctimas del conflicto armado en Colombia con la Federación Luterana Mundial, OCHA y COOPI. En los últimos años se ha incorporado a organizaciones como Save the Children y Cruz Roja Colombiana en la atención a personas migrantes.

Este seminario web se enmarca dentro del itinerario del DIPLOMA DE ACCIÓN HUMANITARIA del IECAH.

IRA

Para elperiódico.com

 

Para hacernos una idea aproximada de las razones que han llevado a los iraquís a la calle desde el 1 de octubre basta con considerar cómo nos sentiríamos si fuéramos ciudadanos del tercer exportador mundial de petróleo y sufriéramos a diario cortes de electricidad y nuestro sistema educativo y sanitario estuvieran al borde del colapso.

Añadamos a eso que el 60% de nuestros conciudadanos fuera menor de 25 años, que el desempleo juvenil superara el 40% y que el 20% viviéramos por debajo de la línea de pobreza. Sin olvidar, por supuesto, una violencia que, con algún altibajo, se remonta ya 40 años atrás y una sostenida injerencia en nuestros asuntos de actores regionales (Irán) y globales (EEUU) que pugnan por ganar influencia a nuestra costa.

En esas condiciones tan solo falta la chispa que active la mecha de una bomba que ha terminado por visibilizar un hartazgo que, como por desgracia suele ser habitual, está siendo respondido violentamente por un gobierno que ya ha agotado en apenas un año todo su capital político (se contabilizan ya más de 250 muertos y miles de heridos). Cierto es que no todo lo que ocurre es responsabilidad directa del primer ministro, Adel Abdul Mahdi, pero sobre sus espaldas recae ahora todo el peso acumulado de una frustración y desesperación que ha llevado a las manifestaciones más transversales de la historia reciente de Irak, pasando por encima de identidades étnicas o religiosas para demandar mejores condiciones de vida y una limpieza total de un sistema demasiado corrupto y sectario.

 

Relevo acomodaticio

Llegados a ese punto de poco sirve que ahora Mahdi reconozca la legitimidad de las demandas y que ofrezca incluso su propia dimisión (si alguien está dispuesto a tomar el relevo), para a continuación pedir paciencia a los casi 40 millones de iraquís ante un futuro inmediato que no hace más que oscurecerse. Por su parte, el presidente Barham Salih hace lo propio, prometiendo unas elecciones anticipadas, una nueva comisión electoral independiente y una nueva ley electoral, en un gesto vacío que supera sus verdaderas capacidades y no llega a satisfacer a los manifestantes.

Unos manifestantes que se mueven, sobre todo en la capital y en las provincias del sur (de mayoría chií), sin un liderazgo político concreto y que aspiran a un cambio constitucional y a un sistema parlamentario que eliminen el pernicioso sectarismo actual, rechazando de plano las componendas que entretienen, sobre todo, a las dos principales coaliciones parlamentarias --la Alianza Fatah, liderada por Hadi al Amiri, y la Alianza Sairoon, encabezada por Muqtada al Sader-- que, en última instancia, acordaron en su día el nombramiento de Mahdi.

Lo que parece es que ambos líderes --junto a Washington, Teherán y Erbil-- prefieren mantenerlo de momento en su puesto, mientras buscan un relevo acomodaticio. Todos ellos desean, en definitiva, un cambio lampedusiano, que no toque las bases de un sistema que les resulta provechoso. Pero la población parece estar ya en otra onda.

 

Fotografía: THAIER AL-SUDANI (REUTERS)

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Relatoría:

"En tiempos convulsos ¿queda aún espacio para la ética?"

 

Durante el pasado mes de octubre el IECAH, en colaboración con La Casa Encendida, organizó en un formato de 4 sesiones el ciclo "En tiempos convulsos ¿queda aún espacio para la ética?". Durante el mismo se analizaron y debatieron la ética y la acción humanitaria, reflexionando sobre si es posible una ayuda basada en principios. Desde su origen, la acción humanitaria se ha basado y ha puesto énfasis en el respeto de una serie de principios y valores éticos que la han singularizado frente a otras actuaciones en la esfera internacional. Con el tiempo, sin embargo, humanidad, imparcialidad, independencia y neutralidad se han convertido en mantras que se repiten insistentemente pero que topan con enormes dificultades para poder ser llevados a la práctica.

 

La siguiente relatoría deja constancia de las principales aportaciones de las personas que participaron aportando diferentes visiones.

Puedes acceder además a los vídeos de cada una de las sesiones

Relatoriía completa: http://campusiecah.org/www/F/LCE/Relatoria-EticaRRII.pdf

LFP

 

Este webinar, como parte del curso de Gestión de Proyectos Humanitarios del Diploma de Acción Humanitaria IECAH, pretende una breve descripción de los contenidos del curso sobre gestión del ciclo del proyecto con una discusión que hace énfasis en algunas herramientas útiles (Proyecto Esfera, CHS) y elementos a tener en cuenta para mejorar la comprensión del contexto, la participación de la comunidad y finalmente las acciones en el terreno.

Luisa Fernanda Pineda es economista, especialista en cooperación internacional para el desarrollo y máster en microfinanza y desarrollo social. Lleva 9 años trabajando en la asistencia de personas afectadas por desastres y víctimas del conflicto armado en Colombia con la Federación Luterana Mundial, OCHA y COOPI. En los últimos años se ha incorporado a organizaciones como Save the Children y Cruz Roja Colombiana en la atención a personas migrantes, así como ONU Mujeres.

 

¿Cuándo? LUNES 4 de NOVIEMBRE a las 11:00h (CET, Madrid)

¿Dónde? A través de la plataforma ZOOM siguiendo el enlace.

¿Quién? La actividad es abierta y gratuita (inscripciones aquí). El evento se ha diseñado tanto para los participantes en el Curso de Gestión de Proyectos Humanitarios (como parte del Diploma de Acción Humanitaria) como para cualquier persona interesada en esta cuestión.

 

china

 

Para Blog Elcano.

 

En apenas setenta años la República Popular de China ha transitado sin pausa desde la irrelevancia más absoluta hasta la preeminencia incuestionable de hoy. Una posición derivada de su innegable peso demográfico, su condición de primera economía mundial (en términos de paridad de poder adquisitivo, aunque no todavía en términos nominales), su histórica unidad territorial, su particular sistema político centralizado y, cada vez más, su potencial militar. Por supuesto, todavía Estados Unidos sigue siendo el hegemón mundial y el gestor principal de un sistema de relaciones internacionales instaurado cuando la voz de Pekín era apenas escuchada. Pero pocas dudas puede haber ya de que estamos inmersos en un proceso en el que, al margen de otros actores que se mueven en un escalón inferior, el principal foco de atención (y tensión) de los próximos años se centra en el intento del primero por seguir teniendo la voz cantante y del segundo por pedir (o exigir) que sea la suya la que prevalezca.

Esto no nos lleva inevitablemente a un choque directo que, racionalmente, ninguno de ellos puede desear. E incluso cabe imaginar que, conscientes de que en nuestro mundo globalizado ningún Estado-nación tiene capacidad para hacer frente en solitario a los desafíos que nos plantea el presente siglo, se pueda llegar a una suma de fuerzas para gestionar esta desigual globalización (aunque del mediático G-2 de la primera etapa de Obama apenas queda rastro). Tampoco es descartable que, obligados por sus propias limitaciones, ambos acaben por establecer un informal reparto de áreas de influencia en línea con la desglobalización a la que apuntan diversos analistas, tratando de evitar un enfrentamiento directo que sería mutuamente suicida. Pero lo más probable hoy es un incremento de la tensión bilateral derivada de sus contrapuestos intereses en muchos rincones del planeta –con los mares costeros chinos como escenario más inmediato.

En previsión de ese escenario no resulta banal que, como acto sobresaliente de las celebraciones del septuagésimo aniversario de su creación, China haya organizado el mayor desfile militar de su historia, mostrando un sofisticado arsenal de nuevos artilugios que pretenden confirmar que el Ejército Popular de Liberación (rama militar del Partido Comunista, más que fuerzas armadas estatales) están preparado para hacer frente al desafío. Es cierto que, a pesar de haber duplicado su gasto en defensa en la última década, todavía queda lejos del poderío militar de Washington. Pero también lo es que no solo la distancia se va acortando, sino que, sobre todo, China cuenta con considerables medios en otros ámbitos que resultan tanto o más importantes para desarrollar su agenda.

Aprovechando las ventajas de un poder político interno cuasiimperial, la ausencia de oposición organizada y de opinión pública con capacidad para influir en la agenda política –como resultado de una política de control y represión difícilmente digerible desde un prisma democrático–, Xi Jinping puede pensar y actuar a largo plazo. Y eso, sobre los cimientos de su condición de “fabrica del mundo”, prestamista e innovador tecnológico, le permite no solo disputar a Washington socios y aliados en todos los continentes, sino también ganar apoyos para cuestionar las actuales reglas del juego internacional. Así hay que entender, con dinero por delante, su afán por cerrar el paso a Taiwan (con el que ya solo quince Estados mantienen relaciones) o su cortejo a los miembros de la ASEAN para que, mezclando ofertas y amenazas, acaben siendo más sensibles a sus reclamaciones en el mar del Sur de China y en el mar del Este de China.

Pero, igualmente, se ocupa de restar aliados a Washington en África o América –con el atractivo, no exento de temores, que suscita su macroproyecto de la Franja y la Ruta–, con una inteligente combinación de incentivos económicos y mirada laxa sobre la corrupción o los derechos humanos que tan teatralmente utilizan los occidentales. De ese modo, no solo procura cubrir sus necesidades, no solo energéticas y alimentarias, sino también anclar a muchos gobiernos a su propio bando.

Nada de esto quiere decir que China tenga el camino despejado para convertirse en el próximo líder mundial y que EEUU vaya a permanecer inactivo hasta entonces. Por un lado, buena parte de lo que le ha llevado hasta aquí –incluyendo su política de hijo único o su modelo económico dirigido a la exportación– ha pasado ahora a convertirse en un problema de enorme magnitud. A eso se añade que China está mal situada –dado el escaso porcentaje de votos que obtuvo en el reparto inicial– en las organizaciones internacionales que, en buena medida, todavía gestionan o gobiernan los asuntos mundiales. Y ese es uno de los puntos en los que, a buen seguro, Estados Unidos (con la colaboración interesada de socios europeos que tampoco quieren perder cuota de poder a expensas de Pekín) intentará bloquear a su adversario. Sin olvidar, por supuesto, los esfuerzos que ya está realizando Donald Trump para que tanto India, como Japón, Corea del Sur y otros vecinos de China se afanen más aún para mejorar sus capacidades militares en el intento común por cerrar el paso a quien sueña ya con abrirse a los mares y océanos mundiales.

La pelota ya está en juego… y todavía no se sabe qué papel corresponde a la Unión Europea en el partido.

 

FOTOGRAFÍA: Imagen de Mao Tse-tung en la plaza de Tiananmen en Pekín (China). Foto: Jean Wang (CC BY-NC-ND 2.0)