imgarticulo_Congo

El secuestro del médico aragonés Mario Sarsa en la República Democrática de Congo (RDC) ha dado a conocer en nuestro país el conflicto que enfrenta desde 2009 a las etnias Boba y Lobala en la provincia congoleña de Ecuador. Existe muy poca información sobre este conflicto. Un equipo de la ONG norteamericana Refugees International (RI) estuvo allí hace escasas fechas. Basándonos en la amplia entrevista concedida por este equipo de RI al blog de Jason Stearns (Congosiasa), el informe que RI publicó al respecto y otras informaciones, este texto quiere acercarnos al enrevesado conflicto en que se ha visto envuelto accidentalmente el médico español.

La provincia congoleña de Ecuador tiene una superficie de 403.292 km², de los que más del setenta por ciento (es decir, una extensión del tamaño de Alemania) están cubiertos por selva tropical. La ciudad de Dongo, epicentro del conflicto, se halla en el distrito de Ubangui del Sur, en el extremo noreste del país. Se trata de una zona en la que las dos etnias principales son los Boba y los Lobala. Aunque Dongo pertenece históricamente a los Lobala, el peso económico y político de los Boba en esta ciudad ha ido en aumento en las últimas décadas. Esta situación ha propiciado un progresivo sentimiento de marginación Lobala. Dicho esto, el conflicto Boba-Lobala estalla a partir de otro conflicto con el que guarda estrecha relación: el que enfrenta a las etnias Inyelle (cuyas fuerzas secuestraron al médico español) y Manzaya. Ambas etnias son de origen Lobala.

El conflicto Inyelle-Manzaya se remonta a los años cuarenta del pasado siglo y gira en torno a los derechos de pesca en el río Ubangui, que en un principio ostentaban los Inyelle. Si bien Inyelles y Manzayas llegaron a un acuerdo para compartir la pesca en la zona, los Manzaya supuestamente quebraron el pacto al excederse en sus capturas sin informar a los Inyelle. La situación se deterioró en 2007 con el apresamiento de un hombre de etnia Manzaya que se hallaba pescando en territorio Inyelle. El apaleamiento público de este pescador y su mujer puede entenderse como el punto de partida de la espiral de violencia en que se halla sumida la región. Como respuesta a este apaleamiento, los Manzaya tomaron unilateralmente el control de la zona de pesca y prohibieron el acceso a los Inyelle durante dos años. Esto desencadenó violentos enfrentamientos en julio de 2009, el desplazamiento de la totalidad del pueblo Manzaya y la quema de cientos de chozas.

Pero no olvidemos que el conflicto, en sentido amplio, es entre Bobas y Lobalas. Si bien, como se ha indicado, tanto Inyelles como Manzayas pertenecen a la etnia Lobala, los Manzaya huyeron a territorio Boba debido a sus lazos históricos con esta etnia. El apoyo Boba a los Manzaya hizo que los Lobala se alinearan con los Inyelle para conformar una gran plataforma en defensa de sus derechos socioeconómicos.

A lo largo de la segunda mitad de 2009, la insurgencia Inyelle se articuló en torno al grupo armado \"Patriotas Resistentes de Dongo\", liderado por el hechicero animista Ondjani. Los insurgentes se organizaron, lograron hacerse con armas y siguieron una cierta formación militar. Su posterior ataque a la ciudad de Dongo, en octubre de 2009, constituiría un nuevo punto de inflexión. Se estima que el 28 de octubre de 2009 las fuerzas Inyelle asesinaron, entrando casa por casa, a entre 250 y 500 civiles de etnia Boba. Como consecuencia de este brutal ataque, más de cien mil personas huyeron a la República de Congo y la República Centroafricana.

Pese a que un destacamento de la policía congoleña y una fuerza de cascos azules de MONUC fueron enviados a Dongo en noviembre para mantener el orden, las fuerzas de Ondjani no dudaron en atacar de nuevo la ciudad ese mismo mes. La policía congoleña y los cascos azules fueron rechazados y los insurgentes se hicieron incluso con un blindado de la MONUC. Lejos de detenerse, la ofensiva militar Inyelle prosiguió y las fuerzas de Ondjani avanzaron hacia la ciudad de Gemena.

El éxito militar Inyelle alentó la revuelta Lobala y estimuló la unión de los miembros de esta etnia en defensa de sus derechos frente a los Boba. Llegados a este punto, y dado el cariz que tomaban los acontecimientos, el Estado Mayor congoleño decidió poner toda la carne en el asador para restablecer su control en la zona y envió un "batallón comando" formado recientemente por el ejército belga en Kisangani. El 1 de enero de 2010, este batallón interceptó a los insurgentes y les infligió una severa derrota en Bobito, a sesenta kilómetros de Gemena. Las fuerzas gubernamentales hicieron pública una cifra de 153 bajas entre los insurgentes y el gobierno de Kinshasa dio la crisis por cerrada. Tristemente, parece ser que el ejército- con el apoyo de la MONUC- forzó a los desplazados internos a regresar a sus hogares. Sin embargo, y como se vio posteriormente, la batalla de Bobito no sería el último capítulo de la contienda.

En este contexto, el doctor Mario Sarsa es capturado por la insurgencia Inyelle el pasado 1 de abril. Al parecer, el médico aragonés viajaba por el río Congo procedente de Kisangani y en dirección a Kinshasa. Su embarcación fue asaltada por un grupo armado Inyelle que se preparaba para atacar Mbandaka, la capital de la provincia de Ecuador. Sarsa quedó recluido en una cabaña. Tres días después, los insurgentes atacaron por sorpresa Mbandaka mientras los lugareños celebraban el domingo de resurrección. Las fuerzas Inyelle tomaron el aeropuerto y la residencia del gobernador, que se hallaba de viaje a Kinshasa, pero la resistencia fue breve. Con el apoyo de los cascos azules, el ejército congoleño retomó el control de la ciudad al día siguiente. Según fuentes gubernamentales, la batalla en las calles de Mbandaka se saldó con la muerte de 21 insurgentes, 10 soldados regulares, 2 civiles y 3 miembros del personal de la MONUC. Caritas, por su parte, contabilizó 12 civiles muertos en la contienda.

Finalmente, y tras varios días sin información al respecto, un portavoz del ejército congoleño anunciaba la liberación de Mario Sarsa el 13 de abril.

Tal y como apunta RI, los motivos políticos que han desencadenado el conflicto en Dongo continúan sin abordarse, y la aspiración Boba de hacerse con la alcaldía de Dongo podría inflamar de nuevo la situación cuando las elecciones locales tengan lugar. Mientras tanto, Oxfam GB ha anunciado la suspensión temporal de sus actividades en Mbandaka como consecuencia de la inseguridad reinante.

La situación en la provincia de Ecuador ha vuelto a poner de manifiesto las enormes dificultades del gobierno de Kinshasa para poner fin a los conflictos locales en la RDC. A pesar de ello, el gobierno congoleño ha expresado claramente su deseo de que la MONUC abandone el país a finales de 2011. Todos los analistas coinciden en que una retirada de las fuerzas de paz de Naciones Unidas no hará sino aumentar la inseguridad. El ejército congoleño no solo carece de la disciplina para proteger a la población civil, sino que es una de las causas más importantes de su inseguridad (si no la más importante). A pesar de haber transcurrido cuatro años desde las primeras elecciones libres en la historia del país, la reforma del sector de la seguridad continúa en punto muerto y la inestabilidad crónica persiste en los Kivus (el pasado 8 de abril, ocho integrantes del Comité Internacional de la Cruz Roja eran secuestrados por grupos Mai Mai en Kivu Sur). Estos focos de inestabilidad y la deriva autoritaria del gobierno de Joseph Kabila obligarán a seguir de cerca la realidad de la RDC en los próximos meses.