Miles de venezolanos aguardaban en Rumichaca el pasado 14 de junio para ingresar a Ecuador. La marea de migrantes se mantuvo constante en el Puente Internacional de Rumichaca, en la frontera entre Colombia y Ecuador.Ese flujo migratorio se registró a pocas horas del 15 de junio, cuando entraba en vigor la exigencia del pasaporte y el visado a ciudadanos venezolanos para poder entrar en Perú. La medida adoptada por el Gobierno de éste país ha generado, durante la última semana, una nueva oleada de migrantes que partieron de Venezuela rumbo al sur del continente.

 

A ambos lados de Rumichaca varios habitáculos de organizaciones internacionales- como Acnur, Unicef, Cruz Roja Internacional y Programa Mundial de Alimentos, junto a dispositivos desplegados por los gobiernos locales y cancillerías- se han convertido para muchos de los viajeros en parada y fonda obligada en su trayecto. La mayor parte de quienes atraviesan la frontera ecuatoriana lo hacen con cédulas de identidad y pasaportes, aunque en algunos casos no poseen documentos, especialmente los menores, según constatan las entidades responsables.

 

Ante una posible crisis migratoria, el Gobierno ecuatoriano debería adoptar medidas urgentes para atender esta situación, diseñando una adecuada política de respuesta a la crisis e informando sobre el plan de contingencia con enfoque de derechos, el cual debería de ser coordinado con los gobiernos locales de la frontera. El objetivo debería ser prevenir la explotación, la trata y el tráfico de personas, así como dar acceso a los servicios básicos, salud y alimentación.

 

Venezuela afronta en el último lustro una grave crisispolítica y económica, agravada por la escasez de comida, medicinas, productos básicos y el mal funcionamiento de servicios de suministro de electricidad o agua potable, junto a problemas de inseguridad. Todo esto ha llevado a más de 4 millones de personas a dejar su país y engrosar el movimiento más grande y rápido de personas en la historia reciente de Latinoamérica.

 

Ecuador, por su parte, es el cuarto receptor de venezolanos en América Latina (después de Colombia, Perú y Chile), con un total de más de 300.000 ya registrados, mientras se estima que se podría llegar al medio millón para finales de este mismo año. Además, es el país de la región que recibe a más emigrantes en proporción a su extensión territorial y número de habitantes.

La mayoría de los que entran en Ecuador pretenden llegar a la capital peruana.

 

 

De acuerdo a un reciente informe de seguimiento del flujo de la población venezolana en Ecuador de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el 54,4% de los venezolanos inició su viaje entre 1 y 7 días antes de llegar a los principales puestos fronterizos, siendo el costo promedio del mismo entre 100 y 500 dólares. Asimismo,el 46,3% viaja solo, el 42,9% con familiares y el 10,6% con un grupo no familiar. Igualmente, el 33,8% de los encuestados en la frontera expresó su deseo de permanecer en el país, mientras que el 52,3% planea radicarse en Perú y el 12,4% en Chile.

 

Pese a liderar esfuerzos regionales para hacer frente al fenómeno, abogando por una flexibilización y políticas de "brazos abiertos" a la población vulnerable, el presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, ha anunciado que se exigirá un visado humanitario, siguiendo con el ejemplo peruano.

 

Y, mientras tanto, el éxodo masivo de venezolanos se ha ido acelerando desde 2016, en paralelo al pulso de poder entre el líder chavista Nicolás Maduro y el opositor Juan Guaidó, reconocido como presidente interino por más de 50 países.

 

Como en casi todo el continente, muchos comienzan su aventura en un cruce de caminos con un cartel que reza: "Soy venezolano, tengo hambre. Por favor, ayúdame".

 

Javier Clemente – Fotógrafo y autor del libro “1995. Recordando Srebrenica