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El pasado 18 de octubre asistimos a la tercera mesa de debate y diálogo en La Casa Encendida Otras situaciones de violencia como amenazas para la paz: el Triángulo Norte Centroamericano del ciclo “En clave de paz” compuesto por seis mesas que se continuarán desarrollando a lo largo del mes de octubre –días 19, 25 y 26-.

La mesa se compuso por:

  • Moderador: Francisco Rey. Codirector del IECAH
  •  Mabel Gonzalez Bustelo. Senior Advisor en el Centro Noruego para la Resolución de Conflictos, NOREF
  •  Marc Bosch. Responsable de programas en Centroamérica de MSF España

El moderador introdujo el debate con una reflexión inicial sobre cómo ante la transformación de la tipología de las violencias tras el final de la Guerra Fría, la comunidad internacional no sabe cómo abordar las situaciones de violencia como las que hoy nos ocupan, que no son como tales conflictos reconocidos y que por tanto no se encuentran como tales recogidas en el Derecho Internacional Humanitario.

Reflexionar sobre los orígenes y las causas de la situación de violencia que hoy sufre el Triángulo Norte Centroamericano (TNC) donde las cifras de violencia son peores que cuando estos países estaban en guerra

La violencia en cifras en la región es peor hoy que en los años 90, cuando se produjeron las firmas de los  acuerdos paz en algunos de estos países, acuerdos que abordaban aspectos básicos que deben ser incluidos en este tipo de acuerdos tales como la reintegración, el retorno de personas refugiadas y desplazadas…

Entonces, ¿a qué son debidos los niveles de violencia actuales?

Se deben resaltar diversos aspectos, entre ellos:

  • Deficiencias en la implementación de los acuerdos de paz. Escasa o nula atención a  algunos aspectos. Un acuerdo de paz es un principio de organización de la sociedad y base para construir la paz venidera, pero hay mucho más trabajo que abordar después. En el caso de los países que conforman el TNC, no se asumieron por ejemplo los aspectos que luchaban contra la desigualdad (poblaciones vulnerables) y la estructura de poder socioeconómica. En la actualidad, la región cuenta con los mayores índices de gini del mundo
  • De otra parte, también se descuida la atención hacia el establecimiento de estados que funcionen, lo que incluye aspectos tan básicos como la capacidad de recaudación fiscal.

La polarización extrema que se vivía en El Salvador, es una lógica interna que se sigue produciendo; las cuestiones son percibidas en termino de amigos, enemigos...

Hemos de tener en cuenta que los acuerdos de paz son solo el principio.

En el momento de la firma de acuerdos de paz, EEUU estaba deportando migrantes, muchos miembros de pandillas fueron deportados a países centroamericanos, no se conoce la cifra exacta, pero se habla de decenas de miles. Esto implica grandes problemáticas, muchas de estas personas habían llegado a EEUU en situación de vulnerabilidad y ellos o sus hijos, se habían unido a bandas urbanas allí, cuando son deportados a Centroamérica, se trasplanta el problema de un país a otro, cuyas autoridades ni siquiera estaban informadas de la llegada de estas personas

  • En los años 90 los países centroamericanos empiezan a tener mucha importancia como ruta de drogas, esto convierte a Guatemala y a Honduras en lugares de disputa para grandes carteles de narcotráfico.

La situación que se ve en terreno es similar a la de una guerra, ¿cómo se justifica esta afirmación?

Debido a las causas descritas, las situaciones que se encuentra MSF en terreno son similares a las de una guerra, problemas de seguridad.

Las causas descritas se traducen en unos índices de homicidios que son los segundos mayores a nivel mundial, solo después de Siria. Las implicaciones en la salud de la población son gravísimas. La tipología de violencia es muy similar a lo que se encuentra en un conflicto armado y en este sentido produce las consecuencias clásicas de un conflicto como los desplazamientos internos y externos continuos:

El 50% de la gente que sale de estos países es por causas que tienen que ver con la violencia, por eso MSF categoriza esto como una crisis humanitaria e insiste en la necesidad de esta clasificación.

¿Qué políticas públicas se han realizado desde los estados ante este problema?

A veces, cuando se firma un acuerdo de paz, hay puntos que pueden ser mas atractivos de cara a la opinión pública, son importantes y a la vez vendibles. Pero es más difícil hacer ver otros, como la construcción de estructuras fiscales que también son fundamentales.

Por una parte están los países que salieron del conflicto donde se considera que hay una paz sostenible, pero donde se produce una transformación de la violencia dando unos índices mayores que en guerra: maras y grupos asociados al narcotráfico.

Frente a las maras la mayor parte de las políticas son de mano dura, “más mano dura”,” plan escoba”, como instrumento de represión del fenómeno en general. Éstas son políticas basadas en la represión del fenómeno mediante detenciones masivas, en algunos casos cuestionables, basadas en la pertenencia a la mara y no en la comisión de delitos. Esto ha implicado la saturación de los sistemas carcelarios, que se han convertido en bases operacionales de las maras, y de otra parte, afecta de manera desproporcionada a los más pobres, que son de hecho quienes sufren a las maras y es donde mas hay.

Con estos planes de mano dura no se ha conseguido reducir el número de miembros de las maras ni los homicidios, lo único que se ha logrado es saturar las cárceles que se han convertido en centro de formación de las maras. Estamos logrando incrementar la violencia.

En la lucha contra las maras a nivel de políticas públicas, la negación de la realidad es habitual. La lucha contra las maras desde una perspectiva policial, judicial y militar se instrumentaliza, todo es culpa de las maras, teniendo así mucho rédito electoral el proponer políticas muy duras. Se llama populismo punitivo, pese a la evidencia de que no funciona.

En el caso de los grandes grupos de narcotráfico, la posibilidad de acción de los estados es poca, en el sentido de que son fenómenos trasnacionales y deben regirse por la política regional de lucha contra el narcotráfico, implica prestar poca atención a las redes corruptas que permiten el funcionamiento de estos tráficos, implica cerrar los ojos a que es una realidad transnacional en la que tu aportas tu parte, pero tienes poca capacidad de influencia.

En cambio, si que tendrían capacidad para actuar contra las maras de manera más inclusiva, mediante formulas más amplias y complejas, algo que no se hace.

Que se encuentra MSF en relación a su relación con las autoridades de estos países

Tanto en Méjico como en El Salvador, la respuesta de las autoridades a la llegada de organizaciones sanitarias internacionales médicas es buena, al menos de momento. Habrá que ver como se traduce esto en el tiempo, porque el que tengan que llegar es una deficiencia de las obligaciones del estado. Las metodologías que está usando MSF en términos de seguridad, abordaje del desplazamiento interno, atención psico-social son propias de un país en conflicto.

MSF se intenta tener una relación con el Estado, con el que negocian la presencia de la organización en algunas zonas donde el control es de las maras.

El hecho de que el 50% de la población que se desplace sea consecuencia de la violencia, ¿es asumido por los estados?

Les cuesta mucho asumir este hecho ya que implica que no son capaces de garantizar la seguridad, la participación de estos gobiernos en foros que hablan de migraciones se empeña en una retórica de problema migratorio y no de crisis humanitaria. Es una batalla constante con las autoridades. También es importante abordar la situación de violencia en tránsito, que es a su vez invisibilizada. Hablar de migrantes económicos y no de personas refugiadas es transcendental para el estado de origen, por cuanto que no reconoce su propia incapacidad ante el conflicto, su territorio y población. Para los estados de tránsito y receptores, supone también un hecho transcendental por cuanto se evitan de aplicar protección a la persona refugiada y, en esta línea, pueden aplicar políticas migratorias y de deportaciones, como vienen haciendo masivamente los últimos gobiernos estadounidenses.

El 60% de las personas migrantes en tránsito en México se encuentran expuestos a las organizaciones criminales y a la vulneración de sus derechos humanos

¿Para qué sirvió la tregua que hubo en El Salvador de las maras?

Fue el primero que se dio, surgió tras meses de negociaciones secretas entre las dos maras fundamentales, con dos mediadores y el Gobierno en actitud ambivalente. Cuando esto sale a la luz, ya está en marcha una tregua entre las principales bandas que acuerdan reducir el número de homicidios, en contraprestación, piden al Estado mejoras de las condiciones carcelarias. Lo que no disminuyen es la extorsión porque necesitan el dinero para subsistir.

La tasa de homicidios al día siguiente cae de 14 a 6. Pidieron, a grandes rasgos, reconocer que son parte del problema en El Salvador y por tanto parte de la solución. Se acusó al Gobierno de ser blandos con las maras, que podrían estar aprovechando para organizarse mejor. Luego se pasó a una segunda fase donde la OEA pasó a ser el garante de esa tregua. En 2013se empiezan a construir municipalidades de paz, llegaron a ser 11 en pocos meses, que agrupaban a 1 millón de personas, de 6 que tiene El Salvador.

Las maras se comprometían por ejemplo a eliminar el reclutamiento de menores, la seguridad de las escuelas y los autobuses, los agentes privados a generar oportunidades socioeconómicas y el Gobierno a conseguir apoyo internacional. Esto se rompió por las inconsistencias internas del Gobierno, por un sector de la sociedad que no quería negociar con las maras y por la cercanía de las elecciones.

Por ultimo señalar que las maras tienen una doble función. De una parte no hay que olvidar que suponen redes de solidaridad y supervivencia para poblaciones muy marginalizadas y excluidas. De otra, son sus propias víctimas y verdugos en situaciones de extrema violencia.

MSF, pionera en el abordaje de esta crisis con consecuencias humanitarias, ¿Cómo creéis que se debería abordar?

Desde la perspectiva humanitaria, y más específicamente salud, es indispensable que trabajemos en estos contextos donde no aplica el DIH, pero siendo consientes. A nivel de consecuencias necesitamos enfoque de conflictos, así como herramientas propias de este tipo de contextos. Luego hay una serie de enfoques diferentes a los propios de conflictos porque hay otros actores de la sociedad civil diferentes: sociedad civil con capacidad de interlocución, un estado que de alguna forma tiene, y se asumen como responsable del sistema sanitario. El objetivo es que MSF pueda ofrecer el derecho a la salud en todas las zonas y que MSF esté el menor tiempo posible.

A la hora de tratar con estos actores y dinámicas de nuevas formas de violencia, el TNC es una manifestación de un fenómeno más amplio a la tendencia, también presente en otros conflictos, de hibrido de situaciones, que incluye además actores híbridos, esto afecta también a los mediadores que trabajan para la resolución de estos conflictos.

Preguntas del público

¿Que intenciones tenían las pandillas en la tregua de justicia social?

Existe un liderazgo de primera y segunda organización con capacidad de mando y control que fue consciente de cuál era el límite de aquello que se podía negociar con el estado e hicieron un ejercicio muy realista de sus peticiones.

Desde los actores más críticos con la tregua se negaba todo aspecto político, a pesar de que el proceso tuvo muchas dificultades, muchas de ellas vinieron de fuera de las maras.

En aquel momento determinado el discurso de las maras, piensa que fue real.

Las pandillas no son estructuras de crimen organizado tradicional, pero ¿hasta qué punto no tienen estas estructuras de crimen organizado?

Para MSF no es importante categorizarlos, como organización humanitaria no entran en este debate, pero si ven una diferencia clara en como plantear una interlocución con ellos. Muchas veces a los carteles ni siquiera les ven porque no tienen arraigo en el territorio, no como las maras, totalmente enraizadas en la sociedad.


Eficacia de las herramientas institucionales que cuentan los diferentes países para hacer frente a la reforma de los cuerpos policiales de estos países ¿Es posible hacerlo desde la mediación internacional?

Ha habido intentos interesantes de mejorar la cooperación en estos temas en Centroamérica. Este año, de enero a junio ha habido una misión de la ONU con la idea de promover el diálogo entre los partidos políticos salvadoreños, discutir una metodología muy similar a la que se hace cuando hay negociaciones para un acuerdo de paz de una situación en conflicto. Si no ha seguido ha sido por la falta de apoyo de los partidos políticos nacionales.

Son un factor que contribuye a que se alcancen las cifras que se alcanzan de violencia en EL Salvador, la policía es un actor más que provoca unas consecuencias y sufre la violencia.

¿Cómo se enfoca la influencia externa en la resolución de esos conflictos?

Puede haber diferentes tipos de valoraciones, pero hay experiencias en el marco de la OEA u otros países positivas que es necesario promover. También hay organizaciones luchando por una visión de la seguridad de una visión más holística y no de mano dura como se está haciendo. Hay mucho trabajo que hacer.

¿Cuál es su visión sobre perspectivas futuras?

Las perspectivas no son buenas en lucha contra las drogas con Trump, pero tampoco venían de una situación buena. Y se plantean medidas hacia la mano mas dura aun.

¿Cómo afecta la política exterior de EEU en los flujos migratorios como el Plan Frontera Sur que implica que hay muchas personas obligadas a transitar por México sin poder llegar a EEUU? ¿Las políticas de EEUU afectan de manera negativa al triángulo norte?

Hay tendencias preocupantes y algún pequeño espacio para la luz.

El problema no empezó con Trump, las políticas con Obama implicaban unas cifras de deportaciones que ilustraban que teníamos un problema serio con números que crecían cada año. Con Obama nunca se pararon las deportaciones masivas. Ahora con Trump se ha empeorado.

El espacio que si se está logrando es que ya no se habla de cuestión migratoria solo, sino también de refugio. Las solicitudes de solicitudes de refugio en México han incrementado en los dos últimos años.

En América Latina en materia migratoria, la legislación es más avanzada que en Europa.