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El pasado 10 de octubre se inauguró en La Casa Encendida el ciclo “En clave de paz” compuesto por seis mesas que se continuarán desarrollando a lo largo del mes de octubre –días 17, 18,19, 25 y 26-

Durante la primera sesión, tras la presentación oficial del ciclo, se abrió la sesión “Construcción de paz: más allá de la ausencia de guerra”. En una lógica de lo general a lo particular, Jesús A. Núñez Villaverde, codirector del IECAH, Tica Font, directora del Instituto Catalán Internacional por la Paz, ICIP y Julio Rodriguez, ex JEMAD y miembro del Consejo Ciudadano Estatal de Podemos desarrollaron un interesante coloquio, al que siguieron las preguntas del público.

La sesión, a modo de diálogo, se desarrolló en torno a una serie de preguntas dirigidas por Jesús A. Núñez a los dos ponentes invitados.

A día de hoy, cuando analizamos el escenario internacional de seguridad, ¿podemos afirmar que vivimos en un mundo más pacífico o por el contrario que vivimos en un mundo menos pacífico que en la segunda mitad del siglo XX?

La Paz no es lo contrario de la guerra, sino de la violencia, pero violencias hay de muchas clases: violencias directas, asesinatos, torturas, muertes, insultos, etc.; violencia estructurales, paro, hambre, acceso a educación, a vivienda, esperanza de vida; violencia cultural. Banalizamos y tendemos a normalizar la violencia.

Por otra parte, la paz no es un concepto estático, lo vamos construyendo cada día, cada día hay nuevos retos, por lo que nunca llegaremos a tener una paz perfecta.

En la medida en que vamos disminuyendo todas las clases de violencia y progresamos hacia la justicia social, vamos avanzando hacia la consecución de unos indicadores de paz. Pero hemos de tener en cuenta que hay violencias que medimos, mientras que hay otras que no, o que ahora sí medimos pero hace un tiempo no medíamos. Por ejemplo en violencia de género, hay países que no hay estadísticas, lo que no quiere decir que no haya violencia de género; y en los que sí hay estadísticas actualmente, la ausencia de mediciones de hace apenas unos años nos puede hacer llegar a conclusiones falsas.

En términos de violencia directa de guerra puede ser que estemos mejorando, pero en general, si tomamos en cuenta otras formas de violencia, lo que vemos es un retroceso.

Pero esto es difícilmente medible, ya que hay que añadir el problema de que al mirar las estadísticas, no existe un concepto consensuado a nivel internacional sobre lo que es una guerra y un conflicto.

Como dato: cada año, a nivel mundial, mueren 65 millones de personas, de las cuales 1,6 son muertes violentas, de estos, el 50% suicidios, el 30% homicidio y el 20% por guerras.

Tras la II Guerra Mundial había que reconvertir una economía e industria de guerra a una economía e industria de paz. No se logró. La economía de guerra que no se ha transformado, continua existiendo, y para ello tiene que seguir habiendo guerras.

La paz no es la ausencia de guerra, hay que construirla desde muchos ámbitos, y lo primero en lo que hay que trabajar es en el sistema educativo para analizar y conocer el origen de los conflictos. Hace falta presión social que generen cambios  y vayamos hacia la construcción de paz. Se deben generar debates a nivel sociedad civil.

Una estrategia que se está llevando a cabo es la falta de transparencia en cuanto a los fondos destinados a seguridad.

Cuando hay una guerra, gastamos dinero, pero cuando acaba la guerra, no invertimos esas cantidades de dinero para el desarrollo. Así, en los años 90 se produjo una reducción de los presupuestos de defensa pero no se transfirieron dichos fondos a proyectos de desarrollo.

En el mundo se destina 1,7 billones de dólares a defensa y 100.000 millones de dólares destinados a cooperación al desarrollo.

Si quieres la paz, hay que construir para la paz, y esto es costoso, incluso más que la guerra.

Después del 11S hemos visto un cambio de paradigma, de la guerra fría a la lucha contra el terrorismo.

Nos estamos enfrentando a una situación en la que la brecha económica y social de derechos va aumentando, si a ello le añadimos elementos como el cambio climático, observamos una aceleración de dicha brecha. En un futuro cercano nos encontraremos con un aumento del descontento del sistema político en que vivimos porque los estados se preocupan más de los intereses de las élites que de los de los ciudadanos.

De unos años para acá la tendencia de gasto en defensa interior es mayor que en defensa exterior. El lobby de la industria militar es un lobby muy potente. El viraje hacia el gasto en defensa interior tiene una mayor aceptación social que la defensa exterior si bien el gasto se produce igual y en este sentido el lobby queda satisfecho. 

A sui vez, reforzamos la seguridad interior porque estamos previendo que aumentará el descontento social hacia las formas de gobernanza que existe –el terrorismo es una excusa-. El estado no se ocupa a través de sus políticas de redistribuir, y como no tiene la capacidad de proporcionar los mínimos que la población necesita, se llegará a un aumento del descontento para lo que las fuerzas de seguridad interna se están preparando.

En 9 años, España ha pasado de un índice de Gini de los mejores en la OCDE a ser el segundo país más desigual. Una mayor desigualdad social conduce a una mayor conflictividad social.

¿Estamos apuntando bien y utilizando los instrumentos necesarios para avanzar hacia la construcción de la paz?

Se está haciendo percibir el terrorismo como mayor amenaza, la cual, si bien es incierta, ya que no se sabe cuando ni donde va a ocurrir, no es la principal. A esto hay que añadir que se está gestionando mal, lo que está llevando a que se retroalimente y haya cada vez mas terrorismo.

El componente de seguridad, junto con la estrategia del miedo, se presenta transversal a la sociedad. Tenemos que ir al origen del problema, porque si no nos van a convencer que la única solución es la securitización del espacio público. La securitización es un proceso de construcción social de una amenaza existencial que atemoriza  a  la sociedad. Por ello, no hay un equilibrio entre las decisiones políticas y los conflictos reales inmediatos a los que las sociedades occidentales se enfrentan actualmente.

Por que hay una sensación de que el terrorismo es la mayor amenaza? ¿Cómo se genera ese miedo en la población?

Un actor clave en este tema son los medios de comunicación. Es importante dar información, que haya transparencia, lo que no implica un mar de datos, sino claridad. En defensa, incluso en tiempo de crisis, se ha ejecutado más de lo presupuestado, y esto ha pasado desapercibido en el debate público.

La clave es la educación, pero esta es a largo plazo.

En Francia se ha decretado el estado de excepción desde hace un tiempo considerable, esto implica que se pueden violar muchos derechos. Hay un momento determinado en que el gobierno explica que va a llevar a cabo esa política pero no sabemos a quien ni cuando. Lo que hacemos y vamos a hacer por actuar contra el terrorismo es  desproporcionado. Por ejemplo, el número de mujeres asesinadas por violencia de género es mucho mayor a las personas muertas por terrorismo y no estamos actuando, a ninguna pareja se le aplica la ley antiterrorista aunque esta violencia genere más muertes..

Otra clase de violencia es la ligada a la esfera económica Hay esferas de la economía que no pueden funcionar sin violencia directa a las personas, aquí nos estamos refiriendo a la esclavitud, la trata, el abuso infantil, etc. Estas violencias no solemos verlas porque solo tendemos a tener en cuenta las relacionadas con la política, pero es necesario abordar también este tipo de violencia.

El concepto de seguridad humana está guardado en un cajón, ha ido perdiendo fuerza y hemos vuelto a otros como guerra contra el terror. Cualquier estrategia de paz y seguridad debería centrarse en el concepto de seguridad humana.

Un dato: En todo el planeta en 2015 murieron algo más de 23.000 personas, desde el año 2001 hasta hoy, en EEUU por uso de armas de fuego han muerto 520.000 personas, una media de 33.000 personas al año.

Las percepciones que nos generan son interesadas, dirigidas hacia algo. Si soy capaz de generar un clima de terror, los derechos se podrán violar con una menor resistencia. La excepción se termina por normalizar como natural, tiene una difícil vuelta a atrás.

En general, la violencia política nos crea mas estado de conmoción que otras violencias más normalizadas, más cotidianas, las cuales generan menos reacción en la sociedad

En los estados donde no llega estado, ¿Quién pone las normas? Esto parece que no nos preocupa, y también genera mucha violencia.

Nos encontramos en un contexto neoliberal en el que el estado se ve como parte del problema y el mercado de la solución. Esto implica que el estado ya no tiene la fuerza necesaria, la solución es adelgazar la estado, y vamos hacia la seguridad privada.

Cuando hablamos de nuevas guerras se nos olvida que castigar a la población civil ha sido una continuidad de histórica de los procesos violentos. Las compañías privadas de seguridad gozan de nuevas inmunidades que no se encuentran ni regladas. 

Si este no es el camino, ¿ que tipo de alternativas podemos imaginarnos para definir cual podría ser?

La clave es el tema educativo y todo lo que engloba: colegios, universidades, medios de comunicación… Esto implica ir a la raíz de los problemas.

No hemos de buscar un todo que nos del marco. Hemos pasado esa fase, de donde tenemos que aprender es de las estrategias que tienen las mujeres de transformar su propio mundo  transformando su cotidianeidad. La conducción será verde, ecologista y feminista. Debemos potenciar la seguridad sanitaria, la educación.

El enorme negocio de la reconstrucción posbélica supone que el proceso destructivo sea mayor que el que era necesario en términos militares.

Preguntas del público

Se echa de menos el tocar el fanatismo religioso ya que este genera muchos problemas y violencias

La religión juega un papel, pero hay otros factores como la desigualdad en las que hay una mayor justificación.

La conflictividad en oriente medio, es la que mas nos preocupa, en Asia hay muchos países islámicos y no hay los mismos niveles conflicto.

La religión es la que aglutina a las personas, ha suplido a otros factores en los que se aglutinaban las personas, pero las religiones no son instrumentos de paz o violencia, depende de los condicionantes, económicos, sociales y políticos de alrededor que se utilizan hacia un lado o hacia otro.

En Europa se gasta mucho en educación pero cada vez hay más desigualdad, ¿es esto un fracaso?

Educación y escuela no es lo mismo.

La cantidad de dinero en educación no es un indicador de buena educación, implica un sistema más amplio. Educación más allá de la educación formal.

Comentario: Vemos que en el mundo ha habido un cambio entre las guerras de antes y las de hoy, con consecuencias muy críticas. Ahora la mayoría de las víctimas son civiles, a pesar de que hay una infravaloración de las cifras

Efectivamente, además, las armas que más muertes causan son las mas pequeñas y ligeras. La población civil es el objetivo explicito de las guerras.

La privatización de la seguridad está llevando a que además se puedan hacer cosas que los ejércitos no podrían hacer.

La guerra además genera un negocio de reconstrucción que hace que haya más destrucción que la estrictamente necesaria.

¿Creéis que la empresa tiene algún papel positivo y propositivo en la construcción de paz?

Si las empresas cuando trabajan aquí cumplen unas normativas ¿por qué no lo hacen cuando van a otros países? Si las empresas respetaran los mínimos estándares de derecho de las personas y las regulaciones medioambientales, podrían ser un factor positivo, ¿cómo combinar el negocio de las personas con los derechos de las personas que viven en esos espacios? Se deben respetar los principios en los fundamentos del negocio, no tratar de lavar la cara de la empresa con la dedicación de un porcentaje de los beneficios a solidaridad.

No hay que olvidar que los códigos de conducta son voluntarios y no hay mecanismos sancionadores.

Por otra parte, tampoco debemos demonizar a la empresa ya que puede ser motor de desarrollo, pero también puede ser un motor de condena para millones de personas. La empresa es solo un instrumento, depende de cómo se use. Hemos de tener en cuenta que además con la globalización debemos mirar toda la cadena de producción al completo.

El discurso del miedo está avanzando muy rápidamente, ¿qué estrategias se pueden llevar a cabo más allá de la educación y la cotidianeidad? Este discurso avanza muy rápido

Lo que hace falta es tomar conciencia de que la única manera de luchar contra esos poderes es la movilización social, política hecha por el ciudadano. Concienciación y movilización social.

Lo que nos toca a cada uno de nosotros y nosotras como ciudadanos, ciudadanas y consumidores, como actores secundarios es movilización social e incidencia política para generar ciudadanía crítica; no podemos modificar de un momento a otro la situación es necesaria la concienciación.

SI normalizamos nuestras relaciones humanas sociales con el otro, perderemos el miedo. Lo malo no es tener miedo, sino tomar decisiones equivocadas por el miedo.

Los pasos hacia una paz utópica se guían  por medio de la presión social de una manera democrática, pero hay veces que esto no es suficiente y es necesaria una presión más dura. Ejemplo de cómo se está silenciando el tema de la construcción del AVE en Murcia. De manera democrática no han conseguido nada, pero gracias a que ha habido disturbios, la empresa se está replanteando la situación

Hay que mantener la tensión utópica. El político no hace nada si no hay presión.

Fotografía: Martyn Wright