Articulo terremoto Italia

El pasado 24 de agosto volvimos a ver impactantes imágenes de los efectos de un desastre “natural”. Si bien parecemos estar acostumbrados a ver este tipo de fotos en países algo más lejanos, la ciudadanía de “países desarrollados” nos mostramos altamente consternada cuando las mismas proceden del mal denominado “Norte” o “países ricos”. Quizás nos resulte complicado comprender como un terremoto, de una magnitud relativamente moderada, puede tener un impacto tan devastador.

Una de las ecuaciones fundamentales en el ámbito de la reducción y gestión del riesgo de desastres, es que el riesgo que enfrentan las poblaciones está en función de las amenazas a las que se enfrentan, así como de las vulnerabilidades y las capacidades que poseen y han desarrollado. En este caso, la vulnerabilidad física/material a la que se han tenido que enfrentar los ciudadanos y ciudadanas de Amatrice y Accumoli fundamentalmente, ha sido muy alta, sus casas y edificios públicos eran altamente vulnerables. Pero este factor de vulnerabilidad no era desconocido, había sido identificado años antes. Tras el terremoto de 2009 en la vecina región de “Abruzzo” en la ciudad del L’Aquila, los pueblos de Amatrice y Accumoli fueron clasificados como “categoría 1”, es decir, como aquellos con mayor riesgo de amenaza sísmica.

Esta categorización implicaba una inicial disponibilidad financiera para implementar medidas de prevención y mitigación. Los/las habitantes de dichos pueblos podían acceder a una cantidad determinada de dinero para realizar trabajos y mejorar la seguridad de sus casas. Específicamente, el gobierno de Silvio Berlusconi asignó un presupuesto de mil millones de euros que debían ser gastados antes de que finalizase el presente año. Más allá de que esta medida tuviese que haber sido implementada de manera coordinada con otras, además de debidamente supervisada, la inversión de este dinero en medidas de prevención física, habría disminuido en cierta medida el riesgo si los fondos hubiesen sido efectivamente desembolsados. Pero tal y como se hace eco la prensa italiana, de esos mil millones de euros que debían haber sido gastados entre los 61 pueblos de la región calificados con riesgo sísmico, a Amatrice y Accumoli solamente fueron destinados algo más de 200.000 euros, ¿cuáles fueron los motivos?

Por una parte, los ciudadanos y ciudadanas apenas conocían dicha medida. Fue un exdirigente de la Protección Civil italiana quien viendo la importancia de sensibilizar a la población ante esta medida, decidió iniciar un ciclo de visitas de objetivo informativo para asesorar a la ciudadanía sobre su derecho a acceder a dichos fondos. Por otra parte, los requisitos específicos en la región para acceder a los mismos eran tales que excluían a buena parte de lapoblación. Si a lo anterior añadimos las trabas de la burocracia italiana, lamentablemente conocida por su lentitud, obtenemos el resultado final: apenas el 15% de las solicitudes de fondos presentadas fueron aprobadas.

De manera similar, algunas medidas identificadas a realizar en los edificios públicos no fueron ejecutadas. Tal es el caso del hospital de Amatrice, dañado en el terremoto del L´Aquila y sobre el cual había sido aprobada una reestructuración. Ésta nunca se llevó a cabo, la corrupción fue esta vez uno de los principales motivos.  

Pero quizá aquello que más incomprensión conlleva es el colapso de aquellos edificios que efectivamente habían sido restructurados recientemente con el objetivo de que fuesen más resistentes. En este sentido, el fiscal jefe de la provincia a la que pertenecen los pueblos más afectados está investigando lo sucedido, algunos apuntan nuevamente a la corrupción como una de las posibles causas.

Para que los/las habitantes de estos pueblos puedan volver lo antes posible a su “vida normal”, el gobierno italiano ha lanzado un plan de reconstrucción conocido como “Programa Casa Italia” altamente ambicioso y con unos tiempos de ejecución que hacen que la viabilidad del mismo sea analizada con cautela por expertos en la materia. Italia se encuentra en estos momentos en el punto de mira. Queda por ver que la premura en la reconstrucción no lleve a reproducir una cadena de vulnerabilidad que sea nuevamente visible con la llegada de otro terremoto. 

*Foto: REMO CASILLI (Reuters)