tumblr ocicwrVSrI1vnq1cro1 1280

El pasado 26 de agosto el Consejo de Estado de Francia suspendió la prohibición del burkini. Se anulaban así las medidas legislativas aprobadas en algunos municipios del país, echando mano no solo del manido discurso de la seguridad y el orden público sino también de supuestas razones de higiene. Todo ello ha generado un debate que ha declarado, una vez más, el cuerpo de las mujeres como campo de batalla.

Primero y ante todo: es nuestro cuerpo y nuestro territorio. Parece que en 2016 todavía no ha quedado claro en esta Europa tan democrática, que sobre nuestro cuerpo y vestimenta- como viene al caso- decidimos nosotras y sólo nosotras. Basta ya de ir con la libertad y la seguridad europea por bandera para legislar, opinar y debatir sobre nuestro atuendo.

Como aquí en el Norte- léase Occidente- somos tan liberales, ya se nos permite a las mujeres vestir con pantalones o mini falda, ya no se mide el largo de nuestro bañador en las playas, ¡e incluso podemos desnudarnos! Eso sí, teniendo que asumir luego el acoso callejero/playero, dado que aquí somos todos muy libres y sobre nuestro cuerpo puede opinar cualquiera… Las europeas somos muy libres sí, y aquí en Occidente rezumamos igualdad. Por eso podemos ir a la playa sin que nos acosen, o caminar por la calle sin ser violadas- en España violan a una mujer, con penetración, cada 8 horas según datos oficiales del Ministerio del Interior. Vivimos en una sociedad tan libre e igualitaria que, en lo que va de año, en España ya se han registrado 65 feminicidios y otros asesinatos de mujeres cometidos por hombres[1]. Pero, eso sí, podemos vestir como queramos siempre que cumplamos los cánones occidentales liberales, sin que nadie nos multe. Acosar, violar o asesinar sí, pero multarnos no; todo bien. Corramos un tupido burkini para que nada enturbie la libertad de “nuestras mujeres”.

Por otro lado, debates de este tipo siguen alimentando el discurso colonialista- o neocolonialista, por aquello de que ya estamos en el siglo XXI- sobre la Verdad Universal Occidental. Remarquemos de ese modo quién se queda fuera: “el otro” (el que no es blanco, ni laico, ni tiene dinero, ni…- cabe añadir aquí cualquier característica que nos incomode sobre “el otro”). Nos parapetamos así en una “verdad” que nos permite calificar de democrática y liberal la invasión de Afganistán e Irak para liberar a “las mujeres del otro”, la prohibición del nikab o del burka en Francia o el uso del velo islámico en la escuela. Tengámoslo claro, es tan patriarcal obligar a taparnos, como obligar a desvestirnos; sin olvidar que decisiones como la adoptada en algunos municipios franceses supone violar derechos fundamentales, atentando contra la libertad de expresión, de religión, de movimiento, así como contra el derecho a no sufrir discriminación, como bien ha declarado Amnistía Internacional[2].

 Este discurso aparentemente salvador, no hace más que violentarnos. Nos violentan los que opinan sobre nuestra vestimenta, los políticos que legislan sobre nuestros cuerpos, los consejos municipales que debaten sobre con qué tipo de bañador podemos ir a la playa, los policías que nos multan por cubrirnos…

 Además, discursos como los que han fundamentado decisiones tan equivocadas como las vistas ahora en Francia no son más que machismo disfrazado de etnocentrismo neocolonial. Prohibir los burkinis en las playas de Francia, o en los parques acuáticos de España, no hace otra cosa más que fomentar el racismo y la islamofobia de la ciudadanía europea, focalizada en las mujeres musulmanas- occidentales o no, eso no le importa a nadie, en la medida en que son “las otras”-. Mientras tanto, sigamos corriendo un tupido burkini sobre los crímenes de odio cometidos en Europa, que han aumentado peligrosamente en el último año, aceptando pasivamente que hay ciudadanías de primera y de segunda (aunque si nos ponemos a sumar intersecciones discriminatorias podríamos llegar a ciudadanías de tercera, cuarta, quinta ¡o sexta!).

 Por último, si fuera cierto que en Europa nos preocupan tanto la libertad, la democracia y la seguridad, ¿qué pasa con las más de 3.000 personas que se han ahogado o han desaparecido en las costas europeas del Mediterráneo en lo que va de año?, ¿qué sucede con los 4,8 millones de personas sirias refugiadas y más de 6 millones desplazadas internas que huyen del conflicto[3]?, ¿a quién le importa la suerte de las personas refugiadas retenidas en Grecia que han solicitado asilo en Europa? Todo sin olvidar los riesgos que asumen tantas y tantas mujeres al huir de sus países por el mero hecho de ser mujeres. Corramos mejor un tupido burkini. De la grave crisis de derechos en Europa no se habla, el cuerpo de las mujeres vende más.

Sororidad ante todo:

Las mujeres musulmanas tienen voz, alta clara y fuerte, escuchemos y respetemos lo que tengan que decir sobre sus cuerpos.

  • Red Musulmanas

http://redmusulmanas.org/

 

*Gif de Ann Telnaes 


[1]Fuente: http://www.feminicidio.net

[2].Fuente: Francia: La prohibición del burkini puede dar luz verde a abusos contra mujeres y niñas. Amnistía Internacional España.

[1] Fuente: Francia: La prohibición del burkini puede dar luz verde a abusos contra mujeres y niñas. Amnistía Internacional España.

[2] Fuente: Francia: La prohibición del burkini puede dar luz verde a abusos contra mujeres y niñas. Amnistía Internacional España.

[3] Fuente: OCHA.