PMA 2015 WFP/Abeer Etefa

 

 

 

El 19 de agosto, como cada año desde 2008, celebramos el "Día Mundial de la Asistencia Humanitaria", así instituido por la Asamblea General de Naciones Unidas. En este homenaje a las 22 personas fallecidas en la sede Naciones Unidas en Bagdad el 19 de agosto de 2003, debemos lamentar que desde entonces el número de personal humanitario fallecido en contextos de crisis no ha remitido.

Cifras que no cesan de crecer...

De hecho, según los datos del Aid Worker Security Report 2014, 2013 fue el peor año para el personal humanitario desde el año 2003, registrándose 251 incidentes en los que un total de 460 resultaron víctimas. De ellos, hubo 155 personas fallecidas, 171 heridas graves y 134 fueron secuestradas. Asimismo, 401 de las víctimas eran nacionales del país donde se produjo el incidente, mientras que 59 eran personal internacional.

Principales ataques perpetrados al personal humanitario, 2003 – 2013

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La mayor parte de estos ataques van dirigidos contra personal de las ONG locales y de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (43%). Las ONG internacionales sufren el 28% de los ataques mientras que las agencias de Naciones Unidas se encuentran en un ratio parecido (24%). Todos los tipos de ataque aumentan en números absolutos, con el secuestro y el tiroteo como las formas más comunes sobre el personal humanitario, seguidas del asalto físico y los atentados con explosivos.

Por países, de los 30 en los que tuvo lugar algún ataque contra personal humanitario, cinco de ellos concentran el 75% de los ataques: Afganistán, Siria, Sudán del Sur, Pakistán y Sudán son los cinco escenarios más violentos. Las cifras de Afganistán son muy elocuentes: 81 víctimas, casi el doble del segundo país, Siria con 43. Por otro lado, el descenso en Somalia (de 17 a 8) no es tan positivo como parece a primera vista: se debe a la retirada de una gran parte de personal del país.

Escenarios con más ataques perpetrados a personal humanitario, 2013

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Los datos provisionales de 2014 no son muy halagüeños, si bien la cifra de víctimas se rebaja hasta 329, producidas en 190 incidentes. De ellas, 120 fallecieron, mientras que 88 resultaron heridas graves y 121 secuestradas. Estas cifras dan cuenta de la creciente brutalidad de los ataques, dado que con menos incidentes se han producido mayor número de víctimas mortales. Asimismo, Afganistán sigue siendo el país más peligroso para el personal humanitario, seguido de Siria, mientras que destaca negativamente República Centroafricana, que sube hasta la cuarta posición.

Incidentes en materia de seguridad del personal humanitario, 2004 - 2014

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Los escenarios más violentos, 2014 (número total de graves atentados contra personal humanitario)

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Nuevas vulnerabilidades: la inseguridad en el tránsito

Uno de los aspectos que más preocupa a día de hoy es la seguridad en la movilidad de los equipos humanitarios. En el año 2013, casi la mitad de los ataques perpetrados contra personal humanitario se produjeron en la carretera; de las 155 víctimas mortales, 51 de ellas lo fueron en la carretera.

Este es un aspecto muy preocupante ya que el tránsito por carretera es básico para el personal humanitario, cuyos desplazamientos entre comunidades para la ejecución de los proyectos hace que la mayor parte del día los trabajadores se encuentren en movimiento. Los gobiernos de estos Estados frágiles son incapaces de controlar cada kilómetro de carretera, lo que hace que mediante emboscadas, tiroteos o controles en carreteras, este tipo de ataques sean más fáciles de perpetrar que contra un objetivo fijo.

Mientras que las organizaciones humanitarias han realizado importantes inversiones para que las instalaciones sean más seguras, la seguridad en materia de movilidad ha sido dejada bastante de lado, no habiendo cambiado las reglas básicas en los últimos diez años, pese a la constatación de que la tendencia a los ataques en carretera es cada vez mayor.

Cómo afrontar esta amenaza: algunas recomendaciones

Algunas de las prácticas que las organizaciones humanitarias deberían llevar a cabo (y algunas ya lo hacen) tienen que ver con el reconocimiento previo de las carreteras; el uso de vehículos blindados en determinados contextos; la sustitución del tradicional convoy por el típico vehículo humanitario, seguido a cierta distancia de un coche local que transporte en realidad el personal y el material, siendo el primero de ellos un señuelo. Incluso existe la posibilidad del alquiler de vehículos, desplazamiento en taxi o transporte público o el uso de automóviles escasamente atractivos para su robo o cuya conducción requiera de dotes especiales. Otra estrategia normalmente utilizada consiste en alternar las rutas de desplazamiento. En lo referente al transporte del material y del dinero en efectivo, recurrir a empresas locales reduce el riesgo de asalto, así como su distribución en varios vehículos, generalmente no identificables.

Algunas opciones que no resultan, por el contrario, muy recomendables, son el uso de tecnologías como el GPS, que permiten la geo-localización de los coches, facilitando así que el ataque sea perpetrado. Tampoco lo son la utilización de drones o de aeronaves no tripuladas, puesto que su asociación con la tecnología militar puede generar más daños que beneficios. Finalmente, el recurso a escolta militar sólo se contempla como último recurso, ya que puede causar más perjuicio que la protección que ofrece.

En cualquier caso, la seguridad en el tránsito es uno de los elementos que las organizaciones humanitarias deben tratar con mayor urgencia. Un enfoque más efectivo ayudaría a que las cifras de personal humanitario fallecido descendiesen de forma notable, para que el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria sea una verdadera celebración.

Para más información, véase:

World Humanitarian Day

Sala Humanitaria Colombia

Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA)