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(Mª Luz Peinado, soytu.es)

La escasa información que nos llega desde Gaza —al igual que las fotos de niños muertos por los bombardeos— nos habla de ataques indiscriminados de Israel sobre la Franja. Sin embargo, las cifras de la ONU indican que el porcentaje de población civil que ha muerto desde que empezó la ofensiva es del 25%. ¿No es demasiado bajo si tenemos en cuenta que las bombas han alcanzado mezquitas, escuelas y edificios públicos? La respuesta es que no es fácil ser considerado civil en Gaza.

Según el Derecho Internacional Humanitario, población civil son todas aquellas personas que no se ubiquen en las categorías de combatientes, es decir, que no sean soldados regulares o milicianos. "El problema es que se están englobando bajas de civiles dentro de las de Hamás, porque se considera objetivo todo aquello que está relacionado con este grupo", explica Raquel Martí, directora ejecutiva del Comité Español de la UNRWA (Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestina en Oriente Próximo).

La teoría de Martí es la única explicación a las cifras oficiales que se conocen: la ofensiva israelí ha dejado más de 600 muertos, 125 civiles. Según 'Save the children', 101 de ellos son niños, es decir, sólo 25 bajas de hombres y mujeres que no fueran objetivo militar. "En cierto modo, es normal que el porcentaje de menores muertos sea alto, porque más de la mitad de la población de Gaza tiene menos de 18 años. Sin embargo, la explicación va más allá, —indican desde el Comité español de la UNRWA—. Para Israel, los policías y funcionarios están siendo considerados miembros de Hamás por formar parte de su Gobierno. Sólo consideran población civil a aquellas personas que están totalmente desprotegidas y desvinculadas de Hamás y básicamente ésos son los niños". Algo bastante difícil en un territorio en el que la formación consiguió mayoría absoluta en las últimas elecciones.

En un conflicto armado internacional sólo se consideran legítimos los objetivos militares. Todo lo demás viola la legalidad y los tratados internacionales, especialmente los Convenios de Ginebra. Sin embargo, considerar a toda la organización política de Gaza parte de Hamás permitiría a Israel respetar la idea que transmitió Olmert al inicio de la campaña: el objetivo es sólo Hamás y no los ciudadanos palestinos.

Una ruptura constante de la legalidad

La violación de los tratados internacionales que defienden a la población civil no es algo exclusivo del conflicto entre israelíes y palestinos. "El discurso de Israel es el de la guerra contra el terror, que también se ha usado en Afganistán e Irak: no se distingue entre los terroristas y los que los rodean. Para Israel, prácticamente todos los palestinos son terroristas, la distinción es irrelevante", comenta Jesús Núñez, codirector del Instituto de Estudios de Conflicto y Acción Humanitaria.

Núñez hace hincapié en que, el ataque a civiles no es el único aspecto en el que Israel rompe la legalidad. "No hay que olvidar que ellos son la potencia ocupante y que el derecho internacional le otorga una serie de responsabilidades sobre la población ocupada, como su seguridad y su bienestar. Además, no se trata sólo de la situación actual, sino que tampoco ha respetado las resoluciones de la ONU sobre los territorios ocupados".

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